(sin título)
Hace poco leí "Esculpir en el tiempo", de Andrei Tarkovski, cineasta ruso. Es un ensayo donde el tipo presenta el tiempo como la materia prima de su arte. La verdad es muy interesante y, a pesar de las varias traducciones por las que debe haber pasado, está bastante bien escrito. Todavía no profundicé en el sentido último del texto pero quería contarles algo que dice. Una imagen más que representar una escena, debe representar la observación de la escena. Es decir, por ejemplo si se describe el paisaje por donde camina nuestro protagonista, esa descripción más que situarnos en tiempo y lugar debe ubicarnos en el sentir, pensar, esperar, en ese momento que es el mundo y la vida para el personaje. La imagen como observación. Según Tarkovski, el ejemplo supremo de este concepto es el jaiku (haiku) japonés, donde en tres líneas (o menos) logra regalarnos los elementos necesarios para que nosotros generemos nuestra propia imagen/observación/realidad. Cuanto menos sean los elementos necesarios, habrá más espacio para nuestro sentir y más lograda será la descripción. Es la economía (simpleza) lo que permite que la magia suceda. Les dejo un jaiku de mi preferencia, hay muchos más en el link de ahí abajo a la derecha:
Mi cuenco de mendigar
acepta hojas caídas.
Taneda Santoka.