Mi tema preferido: La jirafa.
Friday, August 31, 2007
Thursday, August 30, 2007
Wednesday, August 29, 2007
Tuesday, August 28, 2007
Lo que saco de esta lectura es la confirmación de que hace un tiempo elegí un camino en mi literatura, la que leo y la que escribo. Necesito sentir algo para que un libro me guste; no me alcanza si las palabras sólo llegan a mi mente.
Sunday, August 26, 2007
Vicky le regaló a Paula una foto donde estamos todos, foto que no conocía y que ayer vi por primera y, supongo, por última vez. La miré mucho tiempo. Me sorprendió algo: somos todos lindos. Vicky dice que es porque nos queremos. No sé. La foto es linda y se nota el cariño, sí. Pero además somos todos lindos. No sabía eso.
Cierto es que la capacidad de razonamiento de los tipos es algo limitada pero nos hacen trampa si se presentan con estos elementos: dos adolescentes rusas, rubia y morocha, uniforme de colegialas, lluvia torrencial, beso en primer plano. Difícil era que no fuera un éxito.
Además, el tema me gusta.
PD: ahora me doy cuenta de que después de hablar de tatu, ni pensamos en una combinación literaria.
Saturday, August 25, 2007
Master Blaster
Con gilberto gil
Thursday, August 23, 2007
Wednesday, August 22, 2007
"todo cielo"
Sunday, August 19, 2007
Saturday, August 18, 2007
Me extiendo con el libro de Oe y el que no lo haya leído no lea más. Está bueno que el tipo, después de buscar una forma de escaparse de su hijo, después de hundirse y estar a punto de zafarse, elija hacerse cargo de la situación. Lo que me parece que no funciona es que después de la operación, se haga expreso que el nene tiene la posibilidad de tener una vida normal y feliz. Tal vez, si se hubiese dejado la duda, una duda con esperanza (por ejemplo terminarlo cuando el doctor entra a la sala de cirugía), me gustaba más, porque de esa forma el protagonista se estaría haciendo cargo a pesar de saber también que lo más probable es que se condene con esa decisión. Me dejó la sensación de que al final se lo premia por hacerse cargo, algo que no funciona con el resto del argumento.
Ahora que pienso, me desagrada el gusto a moralina que te deja en la boca. La misma moralina de la que algunos me acusan.
Wednesday, August 15, 2007
Tuesday, August 14, 2007
Monday, August 13, 2007
Una vez más, en El Entenado, Saer demuestra lo groso que es y aún así no me termina de gustar. Es que los protagonistas de Saer pocas veces son realmente protagonistas de sus novelas, ese rol lo cumple más que nada la prosa impecable del tipo. Muchas veces da la impresión de que los personajes están ahí sólo para ver lo que Saer quiere contar y eso me hincha las pelotas. Claro, soy de esos anacrónicos que les gusta las novelas centradas en personajes. Y también, me canso de tener que buscar los sujetos de sus oraciones de diez líneas.
Mil grullas, pequeña novela de Kawabata, es un despliegue de japonesidad. Tiene estas relaciones cruzadas que tanto gusta este autor y que tan bien le sale. Ahora que pienso, Old Boys también tiene algo de esto pero en kawabata no está forzado. Tal vez porque no espera hasta el final para develar la trama de relaciones. La necesidad de una última escena explicativa es lo que me molesta de la película coreana. En cambio, en Mil grullas, uno puede ver cómo se van formando la trama de relaciones y cómo pesan las miserias, los deseos y la humanidad de los personajes.
Thursday, August 09, 2007
"Como las cosas que nunca se alcanzan"
Wednesday, August 08, 2007
Una vez más, me gusta que no haya buenos ni malos, que la historia se apoye en la búsqueda del protagonista.
No me gustó el final. Y lo malo es que los finales influyen demasiado sobre la calidad de las películas. Muchas veces historias masomenos pero que tienen un buen final me dejan una sensación agradable. En cambio, un mal final después de hora cincuenta de buena película te puede arruinar todo. ¿Qué onda? ¿Por qué pesan tanto esos últimos diez minutos, esas últimas páginas, esas últimas semanas de una relación? En fin, les dejo una escena:
Esa es la felicidad que siento ahora.
Tuesday, August 07, 2007
Friday, August 03, 2007
Thursday, August 02, 2007
Wednesday, August 01, 2007
Un tipo ambienta una cabaña como si fuera del lejano oeste. Se fija en cada detalle y no deja ni rastro de algo que pudiera darle indicio de que en realidad vive en otra época. Así se pasa los días, haciendo tareas que serían del lejano oeste, hasta que sale de la cabaña y se encuentra en el lejano oeste. Vive un par de idas y venidas, chica incluida, hasta que un día llega con la chica a la cabaña dispuesto a ponerla. Empiezan a desvestirse y la mina le pregunta ¿qué es eso? El tipo se mira la muñeca, ve su reloj pulsera y se da cuenta de que no está en el lejano oeste. Y la mina desaparece.
Bien, tal vez soñé la historia, no sé, pero ésta fue la primera vez que comprendí que la percepción de las cosas determina la realidad.
Todo esto para contarles que ayer llegaron Martín y Paula, dos amigos de mi corazón. Verlos a los dos juntos me provocó un pequeño viaje al lejano oeste. Me había olvidado cuánto los quiero. Me siento de veinte años y por suerte no uso reloj.
Monday, July 30, 2007
Ella es Asako, una amiga japonesa. Conversamos de muchas cosas, entre ellas, acerca de nuestra adolescencia. En japón, la etapa más exigente de la vida es la niñez y la juventud. Ya desde la primaria y hasta finalizar la secundaria, los chicos sufren una gran presión. En la primaria, hay que ser buen estudiante para poder entrar en una buena secundaria; en la secundaria, hay que ser buen estudiante para poder entrar en una buena universidad. Sólo si entraste en una buena universidad te podés relajar. Después, todo está tan ordenado que es casi automático el conseguir un trabajo en una de las tantas megacorporaciones. Claro que tu trabajo no va a tener nada que ver con lo que estudiaste. Ahora tal vez no tanto, pero hasta hace diez años, era probable que a los 22 años uno empezara a trabajar en la misma empresa de la que se iba a jubilar.
En fin, toda esta explicación para contarles que, según Asako, yo en japón hubiese sido visto como un chico malo. El rebelde al que todos los demás estudiantes hubiesen visto como la manzana podrida. Porque para la percepción de la sociedad de ese país, ser buen estudiante, buen ciudadano y buena persona están directamente relacionados. Al parecer no importa que un buen estudiante pueda ser un hijoputa que sólo espera la oportunidad de cagar a los demás, porque hace lo que la sociedad espera que haga. Sí, lo sé, esto pasa en todo el mundo pero supongo que este orden se potencia en un país recontrasuperpoblado, sin recursos propios y con la segunda economía del mundo. Por suerte mi amiga Asako no quiere vivir más en Japón.
Friday, July 27, 2007
Todos tenemos que tener las mismas oportunidades porque todos somos seres humanos: eso es democracia, armonía y justicia. Pero decir que somos todos iguales y quedarse en esas palabras es sólo hacerle más fácil el trabajo a quienes nos quieren encajar a todos el mismo celular.
Ahora, porque tengo todavía algo de esa cultura por mis venas, sé que los japoneses se toman la danza de una forma distinta a los argentinos y también sé que la mitad del auditorio no conocía la música que sonaba en ese momento. Con "reticentes" me refería a que no van a bailar cualquier cosa. Por eso me alegré al ver a la gente bailando, porque me di cuenta de que los parraleños eran tan buenos que llegaron al núcleo de la música, ese núcleo que desarrolló el baile en todas las culturas, aunque de manera distinta.
Yo soy argentino decendiente de japoneses y me gusta bailar.
Thursday, July 26, 2007
Wednesday, July 25, 2007
Sábado por medio, me levanto con toda la noche del viernes encima, me baño, como algo y salgo en bicicleta para la práctica de Kung Fu. Lo hago de forma casi automática, como cuando iba al secundario. Tan automática era que una vez me desperté asustado porque me había quedado dormido, me vestí, bajé las escaleras de casa, vi a mis viejos en la cocina (¿qué hacen todavía en casa?) y corrí las seis cuadras hasta el subte. Cuando bajaba al andén me pregunté por qué había tan poca gente, hasta que comprendí que era sábado. Cuando volví y abrí la puerta de casa, toda mi familia se meaba de la risa. En fin, cuando practico kung fu los sábados y estoy a punto de desmayarme por la combinación de excesos, pienso que es el sexto día seguido de entrenamiento, que dormí cinco horas, que bebí demasiado y me pregunto qué mierda estoy haciendo ahí. Entonces, gracias a la meditación Zen, comprendo que todo se debe a que se ha sumado otra semana de no coger.
Tuesday, July 24, 2007
Salinger nos muestra cómo sus personajes intentan algo, sus voluntades llegan a realizar un gesto pero que por falta de timing, de intensidad o de determinación sólo son percibidos por ellos mismos. Eso hace que queden en la intención y que no afecten el argumento sino sólo a sus almas, raíces que no crecen hacia la tierra o el cielo sino hacia el interior de ellos mismos. No cambian en nada la historia, sólo nos dejan la sensación de una soledad, dolor, tristeza o, pocas veces, una felicidad mayor.
No sé, tal vez Salinger, ermitaño perdido en el bosque, hace esto para demostrarnos que la compañía es sólo una ilusión.
En fin, todo esto para advertirles que suelo homenajear (a veces conciente, otras inconcientemente) a este gran escritor con pequeños plagios, acciones imperceptibles y gestos mínimos.
Monday, July 23, 2007
"cumbia poder"
Punto y aparte para los Parraleños. Son muy buenos. Casi todos sus temas son covers en ritmo reaggae cumbiero metaloso de otros temas conocidos para cuaqluiera que tenga más de veinte años (a veces se necesitan por los menos treinta). La banda suena bastante bien (algo que me sorprendió) y el tipo canta bien, además de tener carisma. Pero lo que hace que todo funcione es que creen en lo que están haciendo: se visten de kimono, con cinturón de tachas; se maquillan a lo kiss y llevan pelos largos largos; le ponen actitud y cuando están arriba del escenario son LA BANDA DE CUMBIA METAL SAMURAI. Un hecho que resume bastante lo que quiero decir: la mayoría de los concurrentes eran japoneses o decendientes de, personas reticentes a la hora de bailar pero que en los últimos temas bailaban la cumbia, el reggea y el metal como si lo escucharan de toda la vida.
Friday, July 20, 2007
Wednesday, July 18, 2007
PD: sé que el soporte le quita toda la onda pero de todas formas dejo Seda y Ciudades Invisbles en marxisismo.
Tuesday, July 17, 2007
La alegría es líquida, la felicidad es sólida.
Hacía una hora que escuchábamos música. Aquel bar de Callao tenía una computadora en cada mesa con miles de discos grabados y dos auriculares: un buen lugar para llevar a una chica. Casi sin hablarnos, con Andrea nos turnábamos para elegir los temas. La porción de torta de chocolate y chocolate nos duró un café con leche, un café doble y dos cortados. Salinger dice que la alegría es líquida y la felicidad sólida, dije. Esto es como tener todo junto, comenté al tiempo que comía un poco de torta y tomaba mi café. Andrea no parecía escucharme, agarró mi zippo de la mesa y encendió un cigarrillo. Yo había puesto un tema de Gieco que me recordaba un verano que pasé con mi familia en San Bernardo. Por alguna razón, de Ushuaia a la Quiaca era el único casete que habíamos llevado. Andrea escuchaba con atención y parecía mirar algo detrás de mí. Giré pero no había nada más que gente, autos y la plaza. Casi sin dejar que terminara el tema, puso otro de Gieco, del mismo disco. De pronto, ya no se escuchó música y Andrea se quitaba los auriculares. Me hace acordar a mi vieja, dijo. En ese tiempo sabía que la relación con la madre era compleja, dolorosa y llena de pequeñas violencias. Pero no sabía mucho más y tampoco estaba seguro de querer enterarme. ¿Vamos?, dijo, estoy un poco aturdida. Pedimos la cuenta, juntamos las cosas y cruzamos a la plaza.
Nos sentamos en los escalones de mármol del monumento. Ella tenía esa mirada que empezaba a conocer: sus ojos marrones parecían grises de tan duros y fríos. Ahora yo me sentía aturdido. Ya vuelvo, dije y crucé al kiosco. El tipo que atendía ni siquiera se daba cuenta de que había sacado un agua de su heladera, no dejaba de hablar con dos pendejas, las dos hermosas, las dos con risas insoportables,. ¿Quién me manda a meterme con esta mina?, me pregunté mientras miraba hacia el monumento. Comprendí que estaba enojado y encima tenía que esperar que ese boludo me hiciera caso. Respiré profundo y traté de calmarme. Miré al tipo, a las chicas, la calle y otra vez al tipo: dudé si llevarme la botella sin pagar. Que se mate, yo me voy, me dije. Un peso, dijo cuando estaba a punto de decidirme. Caminé despacio por la plaza, necesitaba tiempo, necesitaba respirar. Varios metros antes de llegar, vi que Andrea buscaba algo en mi mochila. ¿Qué buscás?, pregunté. El encendedor, respondió sin dejar de revolver mis cosas. Acá, dije y le pasé el zippo que guardaba en mi bolsillo. Sabés que no me gusta que revisen mis cosas. No sé por qué dije eso. En realidad no me importaba y nunca le había dicho nada por el estilo. Perdón, no sabía, necesitaba fumarme un pucho. Aunque parecía a punto de llorar no pude dejarlo ahí. Bueno, ahora sabés, dije para no abandonar mi estupidez en una sola frase. En silencio, dio una pitada al cigarrillo. Me senté en el escalón, a una cartera y una mochila de distancia. No tenías por qué decírmelo así, dijo y las lágrimas le daban toda la razón.
Agarré mi mochila y me levanté. ¿Te vas?, preguntó ella cuando estaba a punto de despedirme. Sus ojos ya no parecían grises, sino de ámbar. No, no quiero irme, dije y abrí mi mochila. Primero saqué los tres libros que estaba leyendo en esos días y los dejé en el escalón. También saqué la cámara y el cuaderno, las biromes que guardaba en el bolsillo, monedas, envoltorios vacíos, papeles, volantes, llaves, hasta dar vuelta la mochila y dejar que cosas que había olvidado o que creía perdidas cayeran al piso. ¿Qué llevás en la cartera?, pregunté. Ella, los ojos que dudaban entre la risa y el llanto, dio vuelta su cartera: celular, maquillaje, atado de cigarrillos, agenda, libro y un encendedor cayeron sobre el escalón de mármol. Tenías un encendedor, dije. Andrea se decidió por la risa. Después de separar la basura de las cosas útiles, comencé a guardar mis cosas en su cartera. Era una tarea difícil, pero por suerte en aquella época ella usaba una cartera grande de cuero. Sólo la cámara quedó con el lente el aire. Andrea guardó sus cosas en mi mochila y se la puso al hombro. Qué incómodo que es usar cartera, dije y caminamos hacia una zona de la plaza donde había sol y pasto verde. Por ahora, dijo ella y me tomó del brazo, me conformo con una felicidad líquida.

"la mayoría de los concurrentes eran japoneses o decendientes de, personas reticentes a la hora de bailar pero que en los últimos temas bailaban la cumbia, el reggea y el metal como si lo escucharan de toda la vida
!!!!!!!!!!!!!??????????????????????????????
me suena autodiscriminativo.
12:10 PM
jaja, autodiscriminatorio.
perdon, es que los japoneses tratamos de hablar el castellano como si fuera nuestra lengua!!
12:11 PM