Friday, August 31, 2007

Sisisi, ya tengo mi entrada de Calle 13. A bailotear se ha dicho.

Mi tema preferido: La jirafa.


Thursday, August 30, 2007

El otro día subimos con amrai a la terraza. Había una luna llena increíble, brillaba en todo el cielo. La ciudad parecía iluminada de un gris azulado que le daba a todo un color de conjuro, como si Buenos Aires no fuera más que un hechizo. Pero lo que más me gusta de la luz de luna es la sombra que poryecta. A pesar de la falta de contraste, los contornos parecen más definidos y si, uno se pierde unos segundos en aquella negrura, las sombras ganan volumen. Y una sombra de tres dimensiones es algo que sólo me puede maravillar.

Wednesday, August 29, 2007

ay ay ay

Esperanza Spalding



PD: gracias vix.

Tuesday, August 28, 2007

Terminé de leer Los tres estigmas de Palmer Eldrich de Philip K. Dick y no me gustó. Pienso que el libro es bueno pero creo que ése el problema: uno lo lee pensando. Las ideas están buenas, los personajes están bien aunque a veces les falta algo de profundidad, algunos pasajes son gloriosos. Pero le falta algo. Todos los elementos están atados a un mecanismo racional, sin dejar que nada más se involucre en la historia. Tal vez se le escapa algo de paranoia, incomodidad que él mismo sufría, pero sin dejar de masticarla en cada parpadeo. Como si el tipo padeciera de insomnio y se pasara noche tras noche pensando y nada más que pensando, con los dientes apretados.

Lo que saco de esta lectura es la confirmación de que hace un tiempo elegí un camino en mi literatura, la que leo y la que escribo. Necesito sentir algo para que un libro me guste; no me alcanza si las palabras sólo llegan a mi mente.
juan y pau

"Juan y Paula"


El otro día, después de charlar acerca de escritores que en sus últimos años se hicieron unos fachos aborrecibles, llegamos a una conclusión: la única forma de crecer sin avejentarse es luchar día a día para no convertirse en un garca.

Sunday, August 26, 2007

Paula está cruzando el océano con su novio, Juanje. Fuimos al aeropuerto a despedirlos. Es extraño, pero no estuvo triste ni nada. No sé, creo que nos estamos acostumbrando a que nuestra amistad sea así: banda ancha pero wi-fi.

Vicky le regaló a Paula una foto donde estamos todos, foto que no conocía y que ayer vi por primera y, supongo, por última vez. La miré mucho tiempo. Me sorprendió algo: somos todos lindos. Vicky dice que es porque nos queremos. No sé. La foto es linda y se nota el cariño, sí. Pero además somos todos lindos. No sabía eso.
El otro día con un alumno hablábamos de combinaciones que garantizan el éxito: banana con dulce de leche; empanada y vino; cerveza y papas firtas; negro y rojo; directo de izquierda, directo de derecha, cross de izquierda; pared, centro atrás y gol, y así. Claro, llegamos hasta las minifaldas escocesas de tablitas (que combinan con todo) y me recordó la existencia de una banda que vivió el fulgor de un tema: t.A.T.u. ¿Se acuerdan?
Cierto es que la capacidad de razonamiento de los tipos es algo limitada pero nos hacen trampa si se presentan con estos elementos: dos adolescentes rusas, rubia y morocha, uniforme de colegialas, lluvia torrencial, beso en primer plano. Difícil era que no fuera un éxito.
Además, el tema me gusta.



PD: ahora me doy cuenta de que después de hablar de tatu, ni pensamos en una combinación literaria.

Saturday, August 25, 2007

A veces me da la sensación de que podría escuchar sólo stevie wonder por el resto de mi vida y ser feliz. El tipo no sólo toca el piano, el bajo, la batería y la armónica (uno de mis armoquistas preferidos), no sólo compone como la puta madre, no sólo canta con toda el alma, sino que además tiene tanta onda que la interné se raja al medio:

Master Blaster


Con gilberto gil


Friday, August 24, 2007

Frase y descubrimiento de la noche:

"- Somos pollerudos porque somos feos. "

Thursday, August 23, 2007

Tomás no quiso acompañar a su madre al almacén, ni siquiera cuando le prometieron un alfajor de recompensa. No era que el alfajor le hubiera dejado de gustar sino que hacía unas horas, en la terraza, había visto a su gata Ninja saltar de una pared a otra. Entre las paredes, además de dos pisos de vacío, había todo lo que Tomás veía en las películas. Como Ninja, Tomás se subió donde su madre apilaba los baldes, después otro paso por el cantero con macetas, un paso más en la enredadera y al fin llegó a lo alto de la pared. Su gata lo miraba desde el otro lado. Se puso en cuclillas para tomar más carrera, se impulsó con las piernas, pero al dar el primer paso tuvo que esforzarse para no perder el equilibrio. Así, balanceándose, llegó hasta el borde. Saltó pero no había conseguido velocidad suficiente. Los dos pisos digirieron su cuerpo hasta que chocó contra las baldosas. Se levantó, miró su ropa sucia de sangre y se sentó en un escalón. La madre llegaría pronto, no había mucho tiempo. Limpió las baldosas lo mejor que pudo, se lavó las heridas y trató de quitar las manchas de sangre de su remera, pero no logró más que expandirlas. Mientras buscaba ropa para cambiarse, oyó que la puerta de calle se abría. Comprendió que no había más remedio que decir la verdad. Pensó en qué podía prometer para que no le quitaran la televisión pero no se le ocurrió nada. Al fin salió a su encuentro con la sospecha de que una primera jugada de su parte mejoraría la situación. Hola, Ma. Tengo que contarte algo. Me morí. No te enojes.

Wednesday, August 22, 2007

Homenaje de un narrador a un poeta:

costanera04

"todo cielo"

Soñé que comía afuera con amigos. Por alguna razón llegaba tarde, las pizzas ya estaban servidas; algunos vinos y varias cervezas. Me senté en la silla que pidieron a otra mesa y que acercaron a la esquina de la nuestra. En el vidrio, antes de la calle, las gotas de lluvia buscaban su camino al mundo. Ella es M, dijo una amiga para referirse a la chica que se movía hacia un costado para hacerme lugar. Giré para saludarla. Aquella persona estaba hecha de cielo: algunas nubes cruzaban su cuerpo iluminado de azul inabarcable, los últimos rayos de sol rasgaban su hombro derecho y la luna ya asomaba por su cadera. Cuando me saludó, cerré los ojos para disfrutar de la brisa, para decirme no te enamores de un sueño.



Tengo que escribir un libro para este título: Tropiezos premeditados.

Sunday, August 19, 2007


costanera05

"tu mach"

Saturday, August 18, 2007

Dos momentos para cagarme a trompadas:
cuando no digo lo que pienso

y

cuando no pienso lo que digo.


Ayer, después de que yo usara posmoderno como un termino despectivo para un expresión artística, me calificaron de conservador.

Y creo que tienen razón.

helena en agua

"mañana de sábado"

Terminé de leer dos libros japoneses en el mismo día: Mil grullas de Kawabata y Una cuestión personal de Oe. Me gustaron los dos pero: para el primero necesito un entendimiento más profundo de la cultura japonesa y de su ceremonia del té; el segundo es la primera novela japonesa que leo que termina bien y eso no me gustó.

Me extiendo con el libro de Oe y el que no lo haya leído no lea más. Está bueno que el tipo, después de buscar una forma de escaparse de su hijo, después de hundirse y estar a punto de zafarse, elija hacerse cargo de la situación. Lo que me parece que no funciona es que después de la operación, se haga expreso que el nene tiene la posibilidad de tener una vida normal y feliz. Tal vez, si se hubiese dejado la duda, una duda con esperanza (por ejemplo terminarlo cuando el doctor entra a la sala de cirugía), me gustaba más, porque de esa forma el protagonista se estaría haciendo cargo a pesar de saber también que lo más probable es que se condene con esa decisión. Me dejó la sensación de que al final se lo premia por hacerse cargo, algo que no funciona con el resto del argumento.

Ahora que pienso, me desagrada el gusto a moralina que te deja en la boca. La misma moralina de la que algunos me acusan.

Thursday, August 16, 2007

Frase de la noche:

" - Pero señor, he visto clítoris más largos que eso."

Wednesday, August 15, 2007

Hoy por la mañana terminé El entenado y una vez más Saer me deja con la sensación de ¿y? De todas formas, el libro me gustó. El problema es que no logro sentirlo. Mi lectura no fueron más que procesos intelectuales en los que los sentimientos apenas se asomaron. Me gustaron muchos pasajes, en especial cuando habla de la lengua de los indígneas, como el que cuenta que dudaban tanto de la existencia misma del universo que no tenían el verbo ser o estar sino sólo parecer. Lo cuenta de una forma tan contundente que uno mismo se convence de que estos tipos tienen razón. Tengo que reconocer que la prosa es exquisita y que la idea motora del relato está muy bien pero a mí no me alcanza. Necesito sentir más al personaje.

Tuesday, August 14, 2007

desayuno alemán

Con Amrai quedamos que una vez por semana, mientras escuchamos los beatles, vamos a tener un desayuno alemán: cereales, fruta y avena, café, té y jugo de naranja recién exprimido, tostadas y queso. Me pareció una fórmula efectiva para ser feliz.

Monday, August 13, 2007


colores01



No tengo idea de por qué me levanté a las siete de la mañana. Encima, mis dos alumnos de hoy postergaron sus clases así que no tengo obligaciones hasta las dos de la tarde. Cinco horas para dedicarle a Saer y a Kawabata.

Una vez más, en El Entenado, Saer demuestra lo groso que es y aún así no me termina de gustar. Es que los protagonistas de Saer pocas veces son realmente protagonistas de sus novelas, ese rol lo cumple más que nada la prosa impecable del tipo. Muchas veces da la impresión de que los personajes están ahí sólo para ver lo que Saer quiere contar y eso me hincha las pelotas. Claro, soy de esos anacrónicos que les gusta las novelas centradas en personajes. Y también, me canso de tener que buscar los sujetos de sus oraciones de diez líneas.

Mil grullas, pequeña novela de Kawabata, es un despliegue de japonesidad. Tiene estas relaciones cruzadas que tanto gusta este autor y que tan bien le sale. Ahora que pienso, Old Boys también tiene algo de esto pero en kawabata no está forzado. Tal vez porque no espera hasta el final para develar la trama de relaciones. La necesidad de una última escena explicativa es lo que me molesta de la película coreana. En cambio, en Mil grullas, uno puede ver cómo se van formando la trama de relaciones y cómo pesan las miserias, los deseos y la humanidad de los personajes.

Thursday, August 09, 2007

amrai a cuadros

"Como las cosas que nunca se alcanzan"

Hace unos días saqué esta foto. Ahora la veo y me doy cuenta de que sería mucho mejor si algo rompiera el encierro del marco: por ejemplo, si Amrei tuviera el brazo levantado hacia el cuadrante superior derecho y la mano presionada contra el vidrio. Podría sacar otra vez la foto y pedirle que levante el brazo pero, a diferencia de corregir un cuento, corregir una foto no me entusiasma mucho. Voy a pensarlo, tal vez si cambio el modelo haga la otra foto.

Wednesday, August 08, 2007

Ayer vi Old Boy, una buena película coreana. Hay muchas cosas buenas: el protagonista (el personaje y la actuación son increíbles), algunas líneas del guión y varias escenas exquisitas. Lo que me pareció más logrado fue la bronca que transmite el personaje. Descarga una violencia que poco tiene que ver con las películas de artes marciales. Acá no se trata de movimientos agraciados ni precisos; este tipo quiere lastimar.
Una vez más, me gusta que no haya buenos ni malos, que la historia se apoye en la búsqueda del protagonista.
No me gustó el final. Y lo malo es que los finales influyen demasiado sobre la calidad de las películas. Muchas veces historias masomenos pero que tienen un buen final me dejan una sensación agradable. En cambio, un mal final después de hora cincuenta de buena película te puede arruinar todo. ¿Qué onda? ¿Por qué pesan tanto esos últimos diez minutos, esas últimas páginas, esas últimas semanas de una relación? En fin, les dejo una escena:


Hoy me desperté a eso de las siete y remolonié en la cama hasta las ocho. Me levanté, fui al baño y me preparé café. Mientras desayunaba me invadió una felicidad particular, que no sentía hace como como diez años. ¿Se acuerdan cuando se levantaban un martes agarraban la mochila y salían para el colegio? En el subte, todo lo que no había hecho para ese día, el trabajo que no iba a entregar, las cosas que no había estudiado, los días que faltaban para terminar la semana martilleaban mi alma. Llegaba a estación Catedral, caminaba las tres o cuatro cuadras en un microcentro desolado, acompañado por otras sombras con mochilas. Cruzaba avenidas sin tránsito, sin sol. Avanzaba por Bolívar en una corriente a la que cada vez se sumaban más caras dormidas. Pero en la esquina antes de llegar ya se sentía que había algo distinto. El amontonamiento de gente en las escaleras resquebrajaba la cáscara que se había formado; de a poco las preocupaciones se desprendían, la espalada se erguía y la mochila no pesaba tanto. El rumor ya era sólido: no había clases.
Esa es la felicidad que siento ahora.

Tuesday, August 07, 2007

Tan lejos la pensaba que era como si siempre la siguiera de atrás. Aún cuando tomábamos un mate y miraba sus ojos negros, sus labios sobre las palabras, me era imposible estar ahí. No existía realidad en la que nosotros pudiéramos estar juntos. Cada momento compartido era recuerdo o anhelo; nunca vida y presente.
En esta mañana preciosa insisto: la onda es la única forma de belleza.

Para demostrarlo les dejo a mi amigo Israel Kamakawiwo'ole.

Con un amigo pasamo la otra noche hablando de nuestras derrotas. Decidí que la conversación ya debía tomar nuevos rumbos cuando escuché este comentario:

- Al menos le mordí una teta.

Friday, August 03, 2007

amrei

Sí, uno de esos días para quedarse en casa.

Thursday, August 02, 2007

Miré por la ventana y vi a cuatro personas que llevaban instrumentos a la espera de que cambiara el semáforo. Creo que se miraron de reojo.

Eso solo me hizo feliz.
Para las almas esclavas como la mía, estoy por inventar un dispositivo autodiciplinario: el Sopapic. Este instrumento consiste en una mano del tamaño de una raqueta de tenis que, gracias a un mecánica de avanzada y su motor eléctrico de última generación, es capaz de propinarle hasta tres cachetadas por segundo al usuario. Regulable en intensidad y frecuencia, el Sopapic también puede acomodar sus dedos construidos en caucho para lograr diferentes dolores que cubren un amplio espectro: desde cachetada de revés de Arnaldo André hasta gancho de izquierda de Mike Tyson. Claro que éste último sólo sería comercializado a esclavos profesionales y certificados.


-Ponete a escribir, carajo.

Doce amigos y amigas acaban de irse de casa. A cada uno lo saludé con un abrazo sentido y afectuoso. Nos reímos mucho. Siempre pensé que compartir el sentido del humor o, al menos, los mismos códigos para el humor era indispensable para la amistad. Me hubiese gustado sacar alguna foto pero estuve ocupado.

Me hizo feliz ver a Paula feliz con nosotros.

Wednesday, August 01, 2007

Hay una historia que alguien escribió, filmó o me contó y que yo vi, leí o escuché que creo que viene así:

Un tipo ambienta una cabaña como si fuera del lejano oeste. Se fija en cada detalle y no deja ni rastro de algo que pudiera darle indicio de que en realidad vive en otra época. Así se pasa los días, haciendo tareas que serían del lejano oeste, hasta que sale de la cabaña y se encuentra en el lejano oeste. Vive un par de idas y venidas, chica incluida, hasta que un día llega con la chica a la cabaña dispuesto a ponerla. Empiezan a desvestirse y la mina le pregunta ¿qué es eso? El tipo se mira la muñeca, ve su reloj pulsera y se da cuenta de que no está en el lejano oeste. Y la mina desaparece.

Bien, tal vez soñé la historia, no sé, pero ésta fue la primera vez que comprendí que la percepción de las cosas determina la realidad.

Todo esto para contarles que ayer llegaron Martín y Paula, dos amigos de mi corazón. Verlos a los dos juntos me provocó un pequeño viaje al lejano oeste. Me había olvidado cuánto los quiero. Me siento de veinte años y por suerte no uso reloj.

Monday, July 30, 2007

Cada mañana pienso:
es siniestro lo cómoda que es la cama.

asako bn

Ella es Asako, una amiga japonesa. Conversamos de muchas cosas, entre ellas, acerca de nuestra adolescencia. En japón, la etapa más exigente de la vida es la niñez y la juventud. Ya desde la primaria y hasta finalizar la secundaria, los chicos sufren una gran presión. En la primaria, hay que ser buen estudiante para poder entrar en una buena secundaria; en la secundaria, hay que ser buen estudiante para poder entrar en una buena universidad. Sólo si entraste en una buena universidad te podés relajar. Después, todo está tan ordenado que es casi automático el conseguir un trabajo en una de las tantas megacorporaciones. Claro que tu trabajo no va a tener nada que ver con lo que estudiaste. Ahora tal vez no tanto, pero hasta hace diez años, era probable que a los 22 años uno empezara a trabajar en la misma empresa de la que se iba a jubilar.
En fin, toda esta explicación para contarles que, según Asako, yo en japón hubiese sido visto como un chico malo. El rebelde al que todos los demás estudiantes hubiesen visto como la manzana podrida. Porque para la percepción de la sociedad de ese país, ser buen estudiante, buen ciudadano y buena persona están directamente relacionados. Al parecer no importa que un buen estudiante pueda ser un hijoputa que sólo espera la oportunidad de cagar a los demás, porque hace lo que la sociedad espera que haga. Sí, lo sé, esto pasa en todo el mundo pero supongo que este orden se potencia en un país recontrasuperpoblado, sin recursos propios y con la segunda economía del mundo. Por suerte mi amiga Asako no quiere vivir más en Japón.
- Por favor, que alguien junte los pedazos y vuelva a armar mi corazón.

Comprendimos que para ser hombre el corazón tiene que haber sido roto al menos una vez. Después hay que encontrar a alguien (una mujer en nuestros casos) dispuesta a juntar los pedazos y armar el rompecabezas. Pero es un trabajo ingrato: nadie le garantiza a esa persona que, después de lograr su cometido, después de cocer las heridas y cuidar las cicatrices, el corazón sea para ella.


Saturday, July 28, 2007


Harto de estar muerto,


ya ni sé por qué algunos días me levanto.

Friday, July 27, 2007


Me dejaron estos comentarios:

Anonymous dijo...

"la mayoría de los concurrentes eran japoneses o decendientes de, personas reticentes a la hora de bailar pero que en los últimos temas bailaban la cumbia, el reggea y el metal como si lo escucharan de toda la vida
!!!!!!!!!!!!!??????????????????????????????

me suena autodiscriminativo.

12:10 PM

Anonymous dijo...

jaja, autodiscriminatorio.
perdon, es que los japoneses tratamos de hablar el castellano como si fuera nuestra lengua!!

12:11 PM

Creo que hay una comprensión errada de lo que es la discriminación. La discriminación en sí no está mal. Discriminar es diferenciar. No entender que los humanos somos todos diferentes, que cada cultura es distinta a la otra, que todas las formas de ver el universo son igual de valiosas y que en eso se basa la riqueza de nuestra civilización es lo que hay que erradicar. Esa mentira de que todos tenemos que ser iguales que nos quieren vender como forma de democracia es el capitalismo buscando homogeneizar el mercado.
Todos tenemos que tener las mismas oportunidades porque todos somos seres humanos: eso es democracia, armonía y justicia. Pero decir que somos todos iguales y quedarse en esas palabras es sólo hacerle más fácil el trabajo a quienes nos quieren encajar a todos el mismo celular.
Ahora, porque tengo todavía algo de esa cultura por mis venas, sé que los japoneses se toman la danza de una forma distinta a los argentinos y también sé que la mitad del auditorio no conocía la música que sonaba en ese momento. Con "reticentes" me refería a que no van a bailar cualquier cosa. Por eso me alegré al ver a la gente bailando, porque me di cuenta de que los parraleños eran tan buenos que llegaron al núcleo de la música, ese núcleo que desarrolló el baile en todas las culturas, aunque de manera distinta.
Yo soy argentino decendiente de japoneses y me gusta bailar.
helena

"- No, ahora no me saques que me acabo de levantar."



Todo depende de la hora en que se mire.

Thursday, July 26, 2007

¿La torpeza tendrá algún límite? Digo, así como las mujeres pueden generar una determinada cantidad de óvulos en su vida, las metidas de pata también podrían estar contadas, ¿no? ¿No? No.

Qué injusto.


Nueva inquilina iluminada de azul.
Se llama Amrei.

Wednesday, July 25, 2007

Coger o no coger
(¡coger! ¡coger!)

Sábado por medio, me levanto con toda la noche del viernes encima, me baño, como algo y salgo en bicicleta para la práctica de Kung Fu. Lo hago de forma casi automática, como cuando iba al secundario. Tan automática era que una vez me desperté asustado porque me había quedado dormido, me vestí, bajé las escaleras de casa, vi a mis viejos en la cocina (¿qué hacen todavía en casa?) y corrí las seis cuadras hasta el subte. Cuando bajaba al andén me pregunté por qué había tan poca gente, hasta que comprendí que era sábado. Cuando volví y abrí la puerta de casa, toda mi familia se meaba de la risa. En fin, cuando practico kung fu los sábados y estoy a punto de desmayarme por la combinación de excesos, pienso que es el sexto día seguido de entrenamiento, que dormí cinco horas, que bebí demasiado y me pregunto qué mierda estoy haciendo ahí. Entonces, gracias a la meditación Zen, comprendo que todo se debe a que se ha sumado otra semana de no coger.

Tuesday, July 24, 2007


- No es que yo pierda todo sino que
el universo desvance materia cada dos por tres, como si tuviera hambre.
Hay algo, entre otras cosas, que a Salinger le sale muy bien: pequeños gestos que terminan en nada. Muchas veces sus personajes realizan acciones que sólo son notadas por el narrador y, claro, por nosotros los lectores: una mujer saca el brazo de debajo de la sábana un segundo demasiado tarde, su hijo ya se alejó un paso; un tipo tira un cigarrillo con la intención de alcanzar un punto que sólo él ve; una chica le sonríe a su amante que justo en ese momento gira para alcanzar un cenicero. Acciones mínimas que cuentan profundidades de los personajes y sus relaciones. Lo sé, muchos otros autores hacen (hacemos) lo mismo pero lo que me parece meritorio del chabón es que logra que los lectores también lo leamos al pasar, casi como si no lo leyéramos. Tendría que analizarlo un poco más, pero creo que pone estos pequeños gestos entre acciones importantes pero sin afectar el flujo de la narración, por eso quedan como perdidos entre la masa del argumento.

Salinger nos muestra cómo sus personajes intentan algo, sus voluntades llegan a realizar un gesto pero que por falta de timing, de intensidad o de determinación sólo son percibidos por ellos mismos. Eso hace que queden en la intención y que no afecten el argumento sino sólo a sus almas, raíces que no crecen hacia la tierra o el cielo sino hacia el interior de ellos mismos. No cambian en nada la historia, sólo nos dejan la sensación de una soledad, dolor, tristeza o, pocas veces, una felicidad mayor.
No sé, tal vez Salinger, ermitaño perdido en el bosque, hace esto para demostrarnos que la compañía es sólo una ilusión.
En fin, todo esto para advertirles que suelo homenajear (a veces conciente, otras inconcientemente) a este gran escritor con pequeños plagios, acciones imperceptibles y gestos mínimos.

Monday, July 23, 2007

parralenios

"cumbia poder"

Ayer fui a un evento en el Centro Okinawense Argentino. Diferentes grupos de danza y de música se sucedían para mostrar tanto artes de origen japonés como tango y, claro, cumbia con los Parraleños. Creo que es la segunda vez que voy a un evento de estos que se hace todo los años. Esto tiene algunas razones: la mitad de las cosas me parecen aburridas, dura como seis horas, algo de prejuicio que tardé años en quitármelo y que esta vez fui a buscar a una chica. Llegué a tiempo para escuchar a un pibe que cantaba muy bien canciones muy malas, una mujer que cantaba tango bastante bien, para el grupo de Taiko (tambores japoneses) que no suenan tan bien pero parecen divertirse de lo lindo y para los Parraleños, Cumbia Samurai.
Punto y aparte para los Parraleños. Son muy buenos. Casi todos sus temas son covers en ritmo reaggae cumbiero metaloso de otros temas conocidos para cuaqluiera que tenga más de veinte años (a veces se necesitan por los menos treinta). La banda suena bastante bien (algo que me sorprendió) y el tipo canta bien, además de tener carisma. Pero lo que hace que todo funcione es que creen en lo que están haciendo: se visten de kimono, con cinturón de tachas; se maquillan a lo kiss y llevan pelos largos largos; le ponen actitud y cuando están arriba del escenario son LA BANDA DE CUMBIA METAL SAMURAI. Un hecho que resume bastante lo que quiero decir: la mayoría de los concurrentes eran japoneses o decendientes de, personas reticentes a la hora de bailar pero que en los últimos temas bailaban la cumbia, el reggea y el metal como si lo escucharan de toda la vida.

Friday, July 20, 2007

" I'm a kind of paranoiac in reverse.
I suspect people of plotting to make me happy.", J.D. Salinger.



FELIZ DÍA


Wednesday, July 18, 2007

Una vez, después de perderme como en un sueño por equinas y diagonales, llegué a una plaza cubierta de flores azules. En el centro, la estatua de árbol daba sombra a unos bancos. Me senté, la espalda apoyada en el respaldo de grandes hojas verdes. Al poco tiempo se acercó una chica y supe en ese instante que iba a conocer a la mujer de mi vida. Caminaba hermoso. Se sentó junto a mí y hablamos de trompos y de panqueques con dulce de leche. Dijo que me amaba. Dijo que tenía que irse, que por favor volviera a la tarde siguiente, que quería estar conmigo. Me fui al atardecer, después de que ella se perdiera entre patas de elefante. Me alejé como si despertara entre calles y cordones. Cuando quise regresar al otro día, me fue imposible encontrar la plaza. Ningún mapa la señalaba y los vecinos no la conocían. Durante años quise volver a perderme por las mismas esquinas, las mismas diagonales, pero nunca funcionó. Ahora comprendo que aquella tarde fue lo único real en mi vida y que todo el resto es sólo un sueño.
Leer en voz alta para otros no es algo que practique mucho. Aunque me gusta que la lectura pase de ser algo solitario a una experiencia compartida, son pocas las personas que se prestan a esto y aún más escasos los libros que inviten a más de un comensal. Yo nunca fui un gran oyente: cuando alguien me lee un texto en voz alta, la forma en que cae la luz, o el ángulo que forman las sombras suelen llamar mi atención. Las veces que intenté cerrar los ojos, las distracciones fueron poco menos que irresistibles. Tal vez, si fuera más aficionado a la poesía tendría una mejor oportunidad. Pero no lo soy. De todas formas, he compartido lecturas hermosas que fueron mucho más allá del texto. Dos que recuerdo: Seda, de Baricco y Ciudades Invisibles, de Calvino. Sin importar la calidad literaria (antes me parecieron maravillosos; ahora, tal vez por mi propio vacío, vacíos), estos libros se prestaron a cubrirse de sábanas y ser leídos en voz alta; ella me rodeaba con sus brazos, la cabeza recostada en mi pecho y su pelo, que nunca se decidió a ser líquido o sólido.





PD: sé que el soporte le quita toda la onda pero de todas formas dejo Seda y Ciudades Invisbles en marxisismo.

Tuesday, July 17, 2007

glu glu glu

La alegría es líquida, la felicidad es sólida.

Hacía una hora que escuchábamos música. Aquel bar de Callao tenía una computadora en cada mesa con miles de discos grabados y dos auriculares: un buen lugar para llevar a una chica. Casi sin hablarnos, con Andrea nos turnábamos para elegir los temas. La porción de torta de chocolate y chocolate nos duró un café con leche, un café doble y dos cortados. Salinger dice que la alegría es líquida y la felicidad sólida, dije. Esto es como tener todo junto, comenté al tiempo que comía un poco de torta y tomaba mi café. Andrea no parecía escucharme, agarró mi zippo de la mesa y encendió un cigarrillo. Yo había puesto un tema de Gieco que me recordaba un verano que pasé con mi familia en San Bernardo. Por alguna razón, de Ushuaia a la Quiaca era el único casete que habíamos llevado. Andrea escuchaba con atención y parecía mirar algo detrás de mí. Giré pero no había nada más que gente, autos y la plaza. Casi sin dejar que terminara el tema, puso otro de Gieco, del mismo disco. De pronto, ya no se escuchó música y Andrea se quitaba los auriculares. Me hace acordar a mi vieja, dijo. En ese tiempo sabía que la relación con la madre era compleja, dolorosa y llena de pequeñas violencias. Pero no sabía mucho más y tampoco estaba seguro de querer enterarme. ¿Vamos?, dijo, estoy un poco aturdida. Pedimos la cuenta, juntamos las cosas y cruzamos a la plaza.

Nos sentamos en los escalones de mármol del monumento. Ella tenía esa mirada que empezaba a conocer: sus ojos marrones parecían grises de tan duros y fríos. Ahora yo me sentía aturdido. Ya vuelvo, dije y crucé al kiosco. El tipo que atendía ni siquiera se daba cuenta de que había sacado un agua de su heladera, no dejaba de hablar con dos pendejas, las dos hermosas, las dos con risas insoportables,. ¿Quién me manda a meterme con esta mina?, me pregunté mientras miraba hacia el monumento. Comprendí que estaba enojado y encima tenía que esperar que ese boludo me hiciera caso. Respiré profundo y traté de calmarme. Miré al tipo, a las chicas, la calle y otra vez al tipo: dudé si llevarme la botella sin pagar. Que se mate, yo me voy, me dije. Un peso, dijo cuando estaba a punto de decidirme. Caminé despacio por la plaza, necesitaba tiempo, necesitaba respirar. Varios metros antes de llegar, vi que Andrea buscaba algo en mi mochila. ¿Qué buscás?, pregunté. El encendedor, respondió sin dejar de revolver mis cosas. Acá, dije y le pasé el zippo que guardaba en mi bolsillo. Sabés que no me gusta que revisen mis cosas. No sé por qué dije eso. En realidad no me importaba y nunca le había dicho nada por el estilo. Perdón, no sabía, necesitaba fumarme un pucho. Aunque parecía a punto de llorar no pude dejarlo ahí. Bueno, ahora sabés, dije para no abandonar mi estupidez en una sola frase. En silencio, dio una pitada al cigarrillo. Me senté en el escalón, a una cartera y una mochila de distancia. No tenías por qué decírmelo así, dijo y las lágrimas le daban toda la razón.

Agarré mi mochila y me levanté. ¿Te vas?, preguntó ella cuando estaba a punto de despedirme. Sus ojos ya no parecían grises, sino de ámbar. No, no quiero irme, dije y abrí mi mochila. Primero saqué los tres libros que estaba leyendo en esos días y los dejé en el escalón. También saqué la cámara y el cuaderno, las biromes que guardaba en el bolsillo, monedas, envoltorios vacíos, papeles, volantes, llaves, hasta dar vuelta la mochila y dejar que cosas que había olvidado o que creía perdidas cayeran al piso. ¿Qué llevás en la cartera?, pregunté. Ella, los ojos que dudaban entre la risa y el llanto, dio vuelta su cartera: celular, maquillaje, atado de cigarrillos, agenda, libro y un encendedor cayeron sobre el escalón de mármol. Tenías un encendedor, dije. Andrea se decidió por la risa. Después de separar la basura de las cosas útiles, comencé a guardar mis cosas en su cartera. Era una tarea difícil, pero por suerte en aquella época ella usaba una cartera grande de cuero. Sólo la cámara quedó con el lente el aire. Andrea guardó sus cosas en mi mochila y se la puso al hombro. Qué incómodo que es usar cartera, dije y caminamos hacia una zona de la plaza donde había sol y pasto verde. Por ahora, dijo ella y me tomó del brazo, me conformo con una felicidad líquida.

Monday, July 16, 2007

Vi Rocky Balboa, la sexta de la serie, y me gustó. Tiene eso que me atrae de once y constitución: cliché trucho, sentimentalismo barato, escenas obvias filmadas de la forma más obvia. Pero te tira todo esto sin querer ser otra cosa. Nunca es pretenciosa. Una sinceridad que se aprecia y se agradece.
puntos suspensivos

"Puntos suspendidos..."

Mi alumna está por tocar el timbre. Necesité tres cafés para despertarme.

Hoy se ve menos gris que ayer. Aparecen algunos colores.

A veces tengo la necesidad de sentirme necesitado. Por eso me atraían (atraen, tal vez) las relaciones en las que hacía de salvador. Claro, si la relación no se equilibra, después de un tiempo cae desbalanceada por su propio peso. Es una chotada. Es vanidad. Vacío. Sentir que estaba salvando a la otra persona le daba algo de consistencia a mi vida, le regalaba un objetivo a mi deambular náufrago. Qué forro.

¿Qué tengo que hacer para que te des cuenta de que yo necesito ser salvado?

Algunas lágrimas se exprimen del corazón, por eso duele tanto.

Sunday, July 15, 2007

Sí, sí, bailé, pero de todas formas corrí más rápido y me alcancé en la esquina. Todavía no decidí si cagarme a trompadas o irme a dormir.
Sí, hasta hice algo así como nachos con harina de maíz, paque la sopa sea completa. Sí, ta, toy pasado, pero qué envidia, no?
(con una sopa azteca que me raja la lengua) Ta, la verdá no creo que haya mucha gente a quien le deba una disculpa; sólo a vos y a mí.


Yo me encuentro excusas pero no suelo perdonarme.
Domingo 6 AM. Acabo de llegar a mi casa. Escrbir es difíchile. Un amigo acaba de dejarme con el taxi. Mi inquilino tiró un forro al inodoro. Todo mal. Me preparo una sopa azteca. Mi corazón sigue roto.

Saturday, July 14, 2007

Hoy mi inquilino me preguntó qué quería decir "ojalá" y fue la primera vez que pensé en esta palabra. Palabra grosa si las hay. Una interjección con mucho sentido y sentimiento. Tan poderosa que deja atrás a los verbos y sustantivos y se erige ella solita como casi una oración. Claro, después de pensar en esto tuve que escuchar a silvio toda la mañana.