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Friday, August 21, 2009



Tengo que decirlo. Por dios que duele pero tengo que decirlo. Así va a ser mejor. Sí, coraje, carajo.
No me gustó Hapworth 16, 1924 de Salinger. Ahí está, lo dije. Igual duele.
Cierto es que la traducción que pensé que no era mala del todo era mala sobre todo. Pero, por una vez, no es culpa de la traducción. Tal vez por algo Salinger no quiso publicarlo en un principio. Es que en realidad no es una novela. No quiero catalogarlo, en realidad. Es la carta de Seymour Glass a su familia, mientras él está de campamento. Una carta que deambula por todas y cada una de las cosas que piensa este personaje (entrañable, por cierto). Parece uno de esos anexos que uno escribe para conocer mejor a su personaje, donde surgen intimidades, pensamientos, anécdotas. Pero no son historias propiamente dichas y por eso no suelen publicarse. Y creo que Salinger tenía razón cuando decidió no ponerlo entre tapas y que sólo quedara la versión que ya había salido en un diario.
Pensaba extenderme pero prefiero dejarlo acá.




Tuesday, August 18, 2009



Estoy feliz. Encontré una novelita de Salinger que ni siquiera sabía que existía: Hapworth 16 - 1924. La publicaron a fines de los ´60 en un diario yanqui pero nunca vio la luz como libro. La tengo en español y la traducción no es del todo mala. Si alguien quere el archivo, me avisa. Yo vuelvo con Seymour Glass.


Sunday, January 18, 2009

Hoy estoy Un día perfecto para el Pez Banana de Salinger
, estoy Construcción de Chico Buarque. Las dos obras son esta misma sensación de domingo a la tarde, esta desesperación tranquila de comprenderlo todo y entonces no entender por qué todo. Tanta belleza y tanta tristeza.

Wednesday, July 30, 2008

Bueno, no pude evitarlo, ayer me quedé hasta la madrugada releyendo The catcher in the rye y hoy me desperté temprano para terminarlo. Sigue siendo maravilloso. Me devolvió algo de felicidad. Tal vez no soy tan diferente al que era. Tal vez lo que nos hace felices no cambia tanto a lo largo de la vida.

Si no hubiese prestado los otros libros de Salinger, ahora mismo estaría releyendo.
Recién, mientras esperaba que mi tarta de choclo estuviera lista, agarré The Catcher in the Rye de Salinger y abrí en el medio. Leí el capítulo que vuelve al hotel y hace subir a una puta. Y no me acordaba esa escena. Es un momento importante y aún así no lo registré. Siempre me pasa que ,cuando releo, los libros son otros. Claro, pasaron diez años, yo soy otro, entiendo eso. ¿Pero no les pica la sensación de que tendrían que volver a leer todo lo que ya leyeron? Volver a conocer las personas que alguna vez cruzaron en sus vidas pero no echaron raíces. Pensar que, tal vez en diez años, hace diez años, correrías, hubieses corrido hasta alcanzar a la mujer que ahora ves alejarse hacia la esquina.





PD: todos sabemos que el agua y el aceite no se mezclan. Entonces, ¿por qué cuando uno hace masa, para la tarta de choclo por ejemplo, con agua y aceite parece que pueden convivir a la perfección? La relaciones dependen del cotexto.

Wednesday, April 16, 2008

Ayer vi "5 centímetros por segundo" (Byōsoku Go Senchimētoru), película de Makoto Shinkai, y me enamoré. Además de ser zarpados, los dibujos tienen algo con lo que me identifico. Como un tipo de fotografía que me gusta. También la historia es algo que me gustaría haber escrito y una abundante fuente de plagio. Ya decidí que voy a robarle todo lo que pueda. Es que los personajes del tipo tienen esa pureza que relacionamos con la niñez o la adolescencia. Lo mismo le pasa a los personajes de Miyazaki (Totoro, Viaje de Chihiro y demases): no son buenos ni malos, son puramente humanos sin mezquindades. Un ejemplo más cercano, cuando uno lee a Salinger parece que los personajes están hechos de luz o de calor. Muchas veces busco esa pureza para mis historias pero es difícil no caer en la cursilería. Tal vez hay que hacerle caso a Bioy.

Les dejo Ella y su gato (Kanojo to Kanojo no Neko) de Makoto. En este corto tal vez no se nota lo que quise decir pero de todas formas está muy bien. Además de escribir y producir la historia, hacer los dibujos, animarlos, Makoto también es la voz del narrador.


Tuesday, July 24, 2007

Hay algo, entre otras cosas, que a Salinger le sale muy bien: pequeños gestos que terminan en nada. Muchas veces sus personajes realizan acciones que sólo son notadas por el narrador y, claro, por nosotros los lectores: una mujer saca el brazo de debajo de la sábana un segundo demasiado tarde, su hijo ya se alejó un paso; un tipo tira un cigarrillo con la intención de alcanzar un punto que sólo él ve; una chica le sonríe a su amante que justo en ese momento gira para alcanzar un cenicero. Acciones mínimas que cuentan profundidades de los personajes y sus relaciones. Lo sé, muchos otros autores hacen (hacemos) lo mismo pero lo que me parece meritorio del chabón es que logra que los lectores también lo leamos al pasar, casi como si no lo leyéramos. Tendría que analizarlo un poco más, pero creo que pone estos pequeños gestos entre acciones importantes pero sin afectar el flujo de la narración, por eso quedan como perdidos entre la masa del argumento.

Salinger nos muestra cómo sus personajes intentan algo, sus voluntades llegan a realizar un gesto pero que por falta de timing, de intensidad o de determinación sólo son percibidos por ellos mismos. Eso hace que queden en la intención y que no afecten el argumento sino sólo a sus almas, raíces que no crecen hacia la tierra o el cielo sino hacia el interior de ellos mismos. No cambian en nada la historia, sólo nos dejan la sensación de una soledad, dolor, tristeza o, pocas veces, una felicidad mayor.
No sé, tal vez Salinger, ermitaño perdido en el bosque, hace esto para demostrarnos que la compañía es sólo una ilusión.
En fin, todo esto para advertirles que suelo homenajear (a veces conciente, otras inconcientemente) a este gran escritor con pequeños plagios, acciones imperceptibles y gestos mínimos.

Friday, May 11, 2007

Acabo de terminar de leer un libro de Salinger. Siento que mi alma se estira. Pero empecemos un poco más atrás.

Leí The Catcher in the Rye (El guardián entre el centeno, si tienen mala suerte; El cazador oculto, una traducción algo más feliz) a los 18 o 19 años. Recuerdo que quedé (perdón, no hay otra palabra) maravillado. Alguna vez dije que cuando disfruto arte que en realidad me llega, veo la luz de otra forma, todos mis sentidos se abren en busca de abarcar el universo y me dan unas ganas eufóricas y desordenadas de crear algo, aunque sea un sánguche. Eso me pasó con Salinger. Un año después estaba escribiendo Gaijin y quien lo haya leido notará que hay un intento de mancharme de Holden. Después encontré 9 Stories (9 Cuentos) y me gustó aunque no me maravilló. No volví a leer ninguno de los libros por pereza, porque no suelo leer los libros más de una vez y porque tenía miedo de que me pasara lo mismo que con Hesse: que fuera un autor para disfrutar sólo en la adolescencia. Y el recuerdo de esa sensación era demasiado querido para mí como para perderlo. Y sí, estaba muy equivocado. Ayer me enteré que Salinger, además de Franny y Zoey (libro que todavía no consigo) existía otro que no había leido. Esa noticia, saber que había otro libro de Salinger por leer, me alegró como un sol. Caminé dos cuadras y compré (sí, nuevo; usado es imposible de encontrar) Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción. Libro que contiene dos historias o dos capítulos de una misma historia. Estoy tentado a citarles unos párrafos pero tal vez cometa un crimen o, algo peor, una maldad. Sólo voy a decirles que llega a mi escritorio una luz hermosa.