Saturday, April 10, 2010

Pueblo 1 (Chascomús):



"Chascomús es lindo. La moza que me atiende también. Se parece a Amelie. El pueblo es un poco cheto pero todavía no llega a ser desagradable. En el centro las calles son empedradas y tiene unos bulevares anchos y muchos árboles. En la costa hay un parque onda Ital Park pero de pueblo. Por alguna razón me dio mucha ternura. Pero claro, debería contar primero otras cosas. El otro día decidí que todos los fines de semana que pueda voy a ir a algún pueblo de provincia. Cosa rara, el Vasco Viejo está muy bien. Decía, salir de capital para sacar fotos, pensar, leer escribir. Esas cosas inútiles. Empezamos por Chascomús porque sí. El pejerrey a la parrilla está increíble y la ensalada verde acompaña bien.
Estoy pensando, eso me pasa por beber (pensar, digo), decía, creo que me gustaría saber cantar antes que saber escribir. Claro, entonces por qué mierda no dejo de escribir boludeces y me tomo unas clases de canto, ¿no? O clases de dibujo. Me encantaría saber dibujar. Dibujar y cantar, eso quiero hacer."



"Estoy en un bar cheto de Chascomús, de esos bares con sillas con almohadoncito cubierto de cuero verde y que se llena de lectores de La Nación. Si, ya sé ya sé, no tengo ¿cómo es? ¿respaldo moral? para decir algo así. En fin. Tengo los pies helados de andar caminando por el pasto cubierto de rocío pero mejor le pongo un poco de orden a la cosa. Ayer, después del pejerrey, me fui con el auto por la ruta que circunda la laguna. Quería encontrar un lugar alejado de las luces de la ciudad, para poder ver las estrellas. Estacioné el auto en un descampado y saqué unas fotos. Sin convicción, la verdad. Eso. A estas fotos les falta convicción.



Después me preparé para dormir en el auto: recliné el asiento y me acomodé lo mejor que pude. Pero ¿saben? dormir en el auto no es nada cómodo. No sé por qué tenía el recuerdo de que sí. Tenía lugar, no hacía frío y aún así no dormí nada bien. Encima, justo una de las veces que había conseguido el sueño algo me despierta: unos golpecitos en la ventana. A ver, los ubico. Yo estaba a por lo menos tres kilómetros de cualquier luz, en medio de un descampado por donde no pasaba un auto, a las 3 de la madrugada y escuché golpecitos en la ventana. Abrí un ojo y vi la silueta inconfundible de un cana. ¿Cómo es que los canas, sin importar peso o estatura, tienen todos la misma silueta? Buenas noches, señor. Hola. ¿Todo en orden? Sí, todo bien. El cana trataba de ver qué tenía adentro. ¿Qué hace acá estacionado? Saco unas fotos. ¿Cómo se llama? ¿Pero hay algún problema? El cana me miró como si no entendiera. Digo, ¿no se puede estar acá? No, problema no, pero es sospechoso. Unos vecinos avisaron que había un auto estacionado en la zona. Lindos, vecinos pensé. Sí, estacioné acá para poder sacarle foto a las estrellas, dije y, cosa extraña, el cana pareció entender. ¿Termina con eso y retira? Sí, a la madrugada me voy. Muy bien señor."



"Me desperté antes del amanecer y le di la vuelta entera a la laguna mientras el sol se levantaba sobre el horizonte. Todo muy bello, aunque las fotos se me escaparon. Resumen: pies fríos, zapatillas mojadas, resfrío incipiente, fotos medio pelo, cansancio y una linda sensación. De libertad o de verdad. Son tan parecidas que se me confunden."

Friday, April 09, 2010

Dos cosas maravillosas: hoy es viernes, joda joda joda (para los que veían fax) y hoy oficialmente siento el otoño. Y saben lo que es el otoño en Baires. La luz de otoño, las sombras de otoño, los colores de otoño. Es como esas visitas que esperabas con ansiedad porque sabías que te iban a traer tremendo regalo (no es que fuera interesado, eh). Todo se ve tan maravilloso que no te queda más que reconciliarte con esta puta ciudad. Es como estar enamorado de una ciclotímica o de una maníaca depresiva (seguro que les pasó): por momentos te dan ganas de irte a la mierda pero de pronto hacen algo tan encantador que la vuelve inimputable.

Y ni hablar de que se terminó ese puto calor de mierda del verano.

Thursday, April 08, 2010




"Siempre acabamos llegando a donde nos esperan",


decía en la contratapa del Viaje del elefante de Saramago,
libro que perdí en Humahuaca.


Wednesday, April 07, 2010



Frase de las vacaciones:


"Las personas inteligentes saben que no son inteligentes."
Día 11

“Estoy en el avión. Todavía no despega. Hoy por primera vez en tres días pude comer algo. Pollo en la estación de micros de Jujuy, 8 pesos; pollo en el aeropuerto de Salta, 24 pesos. También por primera vez en días me miré en un espejo. Estoy negro y muy flaco. El avión está lleno de blanquitos, de euroargentinos como diría un boliviano que conocí una vez. Nada de pachamama por los alrededores. Y no sé si serán mis prejuicios, bueh, sí, son mis prejuicios, pero todo parece más falso. Yo me siento más falso. Me gustaría contar algo más acerca de mis conversaciones con Hugo pero sé que aunque las transcribiera textualmente no podría transmitir nada de lo que dijo.”

“Son todos ridículos. Escucho las conversaciones y me asquea tanta falsedad. Sé que en un par de días volveré a acostumbrarme pero ahora no puedo escucharlas ni de lejos.”

“¿Por qué mantengo el conocimiento tan lejos de la realidad?”

Tuesday, April 06, 2010



Acabo de llegar de kung fu, volví a mi antigua escuela. Estoy todo roto. Mientras tecleo esto me tiembla la mano derecha. Me había olvidado del calentamiento que ya te mata en los primeros 15 minutos, de las 400 abominables, del agotamiento que parece que te desmaya, de la sangre en los nudillos y de lo placentero que es dar una buena patada.

Día 10

“Estoy en un bar de Purmamarca, por la ventana enorme se impone uno de los cerros que abrazan esta ciudad, acaban de suspender el River-Boca por lluvia y en este lugar hay un sol que deja cicatrices. No se me pasa la rotura, tengo el estómago estropeado y algo de mareo. Creo que se me pasó la fiebre El pueblo parece lindo, algo más cheto que Humahuaca pero no tanto. Quiero averiguar acerca de una excursión a las salinas. No tengo ganas de ir con los remiseros. Son medio como una mafia del pueblo. Me acaban de contar que si uno intenta poner su propio negocio de excursiones, te vienen a apurar. A apunar. Vísteme despacio que estoy apunado.”

“Paro en la casa de un tipo, Hugo, se llama. Es de lo más copado, contagia una paz que te lleva como una gran marea lenta. Hablamos poco, se la pasa tocando la guitarra, la batería o la quena, mientras yo estoy acá sentado. Saco una foto de vez en cuando y escribo esto, pero más que nada estoy sentado mirando los cerros. Al tipo se le nota una sabiduría profunda. Esa sabiduría que sólo te lo puede dar haber pasado por muchas cosas.”

“Hugo era bailarín de folklore hasta que se rompió un tendón. Se lo rompió cruzando un río, con una nena a los hombros. Se engancho el pie entre dos piedras y empezó a caerse para atrás. Para no aplastar a la nena, giró sobre la rodilla y se cortó el tendón. Dice que mientras estaba ahí tirado sobre las piedras pensó en una historia china. La historia cuenta así: un gran maestro tenía de discípulo a un actor afamado que se la pasaba de juerga. Una de las noches que su discípulo se ausentó su maestro lo siguió y vio cómo iba de fiesta en fiesta, de mujer en mujer. Hasta que en un momento una de esas mujeres, después de cogérselo, lo dejó moribundo junto a un río. El maestro supo que no tenía que mover a su discípulo, así que empezó a construirle una casa a su alrededor. Hizo ahí mismo los ladrillos y trabajó sin descanso hasta hacerle un techo. Otra cosa que me contó Hugo, que esa misma noche, en la casa de una amiga, estaba sentado en el piso y sintió un alivio enorme. Dice que ahí se dio cuenta que durante mucho tiempo había bailado en busca de reconocimiento, en lugar de por la búsqueda misma. Claro que lo dijo con otras palabras, otras mucho mejores.”

“La coherencia te da fuerzas, dice Hugo. Hoy anduve caminando largo rato. Me desperté antes del amanecer y me fui al cerro colorado. Fue un paseo increíble. La luz era maravillosa y creo que saqué buenas fotos. Anduve todo el tiempo acompañado de unas nubes, pero iban casi a mi lado, como grandes perros blancos.”

“Al final tuve que irme con los remiseros. Para la excursión teníamos que ser por lo menos 4 y estaba yo solo. Y eso que anduve preguntando a ver si alguien quería venir, pero nada. En fin. Igual, no estuvo nada mal. Justo me tomé la última traffic que subía a las salinas y pude ver el atardecer a más de cuatro mil metros de altura. Y la verdad que se siente distinto eso de estar tan cerca del cielo. Eso sí, me cagué de frío. Las salinas tienen una luz maravillosa. Es que uno puede ver al sol bajar hasta casi la altura de los pies, a la misma altura por donde andan las nubes.”

Monday, April 05, 2010



Ya fue.
Hoy no duermo.




Hoy. Ayer. Bueh, hace unas horas terminé de leer Cuando lo peor haya pasado de Pablo Ramos. Me encantó. Y lo más extraño es que lo sentí como un libro de poemas. Muchos escritores que escriben narrativa y poesía no encuentran diferencia entre los géneros. Y supongo, yo, que no escribo poesía, que no la hay. Decía, terminé de leer este libro y me dieron ganas de volver a leerlo. No me pasó eso con los otros libros de Pablo, La ley de la ferocidad y El origen de la tristeza. Las historias de Cuando lo peor... tienen algo más, o algo menos, no sé. Algo que queda resonando como un diapasón; cada cuento es un solo golpe pero esa nota cristalina llama a todo los armónicos.








Mierda. Volvió el insomnio.


Sunday, April 04, 2010

Cosa extraña:

Hoy, las aceitunas y el whisky se llevan bien.


Otra cosa:

El whisky no es como los otras bebidas: no es uno quien lo bebe sino el alma.


Última cosa:

Tengo que escribir acerca de "Las torpezas del alma".
Ayer anduve joven. Salí de casa y caminé hacia la casa de Euge. A las dos cuadras entré a un chino y me compré una birra para ir tomando por el camino. Cosa que no hacía hace tiempo, al menos en Baires. Pasé a buscar a Euge y fuimos tomando la birra mientras esperábamos el bondi y arriba del bondi, en los asientos de atrás. Y nos sentimos bastante boludos de no haber comprado otra. Es que después, en el bar donde tocó la Orquesta Inestable, era un afano. Salimos del bar un poco entonados y seguimos con la juventú. Compramos hamburguesas en un McPato y caminamos hasta córdoba. Teníamos tanto espíritu que no sólo fuimos a seguir la noche, sino que nos tomamos un bondi. ¿Hace cuánto que no me tomaba un bondi a las dos de la mañana? En Ladran Sancho, los precios eran más razonables así que escabiamos montón. Hasta bailamos un toque. Noche joven, por cierto. Lo que no sé es cómo gaste 170 pesos.
Día 8:

"Estoy desayunando mate con facturas. No sé qué onda, pero acá las hacen enormes y muy livianas. Vienen como apunadas. Los demás desayunan nesquick, será algo de marplateneses, no sé. Mientras, la mamá de Miguel está haciendo humitas. Dice que hay que empezar a prepararlas un día antes, así que esto es para mañana, para el día de San José y como su marido, el papá de miguel, es carpintero es especialmente especial. Los marplateneses se dicen Tito y Richard, a todo el mundo llaman así y no es que sean sus nombres. Es una forma de llamar a los amigos. Me gusta eso. Creo que me caen bien los marplateneses. Además, imagínense, son gente que se la pasan aguantando a gente insoportable, durante tres meses seguidos. Bueh, mejor me termino el desayuno que voy a perder el bondi"

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"Día largo. De esos días que mejor me quedaba en cama. En fin. Hoy fui a Uquía. Un pueblito acá cerca de Humahuaca. Me dijeron que había unos paisajes muy lindos así que me tomé un bondi y me bajé en un pueblo que no era mucho más que una iglesia y unas casas. Miguel me había contado que la iglesia era interesante porque había detalles que había dejado los obreros indígenas al contruirla, detalles que eran para ellos. Una forma de resistencia, como diría Deleuze. Pero la iglesia estaba cerrada. Así que empecé a caminar hacia el Cerro de las señoritas. Caminé, escalé, caminé, trepé y así. Claro que me perdí. Pero no importaba, estaba disfrutando el paseo. Tanto que de mirar como un boludo el paisaje, tropecé con un cactus. Me dolió como la puta madre. Me miré el pie y mi zapatilla de cuero estaba atravesada por montón de espinas. Parecía un puercoespín. Saqué todas las espinas pero cuando di dos pasos me seguía doliendo. Me quité la zapatilla y la media: en el pie, todas las puntas de las espinas. Hijas de puta. Estuve bastate rato tratando de sacarlas pero me quedaron tres adentro. Cuestión que tuve que bajar la montaña con esas espinas clavadas. Dolió bastante."

"Llegué a Otro Mundo, Miguel estaba tomando cervezas con un amigo, "el chato". Tomamos algunas cervezas mientras trataban de quitarme las espinas. Escarbaron pero no había caso. Después me fui al hospital. Escarbaron un poco más pero tampoco pudieron sacarlas. Me dieron unas hojas de alguna planta medicinal. Me dijeron que me pusiera las hojas sobre donde estaban las espinas, que mañana van a salirse solas. Veremos. Volví al hostal. Escabié de lo lindo mientras charlaba con el Chato. Hablamos de muchas cosas. El tipo parecía copado pero dejaba sentir un resentimiento profundo. Resentimiento hacia los blancos, claro. Y claro que no es para menos. Pero igual era una oscuridad con la que no me sentí cómodo. Llegó a decirme que tenía clavada las espinas porque no respetaba al indio."

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Día 9:

"Escabiamos de lo lindo hasta que me dio bajón y me fui a buscar empanadas. Debo haberme comido como una docena. Mi hígado me pidió el divorcio y estoy en cama desde entonces. Sólo salí a la calle para comprarme ojotas pa poder caminar. Por cierto, esas hojas no sirvieron para nada. Creo que tengo fiebre. La verdad que estoy patrás."

"Confirmado, tuve fiebre. Dormí todo día en el caldo de mi propia transpiración. Me clavé un par de tafirol y ahora estoy un poco mejor. Estoy sentado en la mesa de un restaurante cheto, a la espera de mi guiso de quinoa. Acá, en la otra mesa, hay una chica comiendo sola, parece simpática. Podría hablarle. Pero, la verdad, ni ganas tengo."

"Acerca de la inteligencia. Debería entender de una vez por todas que la inteligencia no es ninguna virtud. Por ejemplo, este tipo, el Chato, se nota que es muy inteligente pero parece que no le sirve de mucho. Bueh, a decir verdad, a mí tampoco. Yo creo que soy inteligente pero no logro aplicar esa inteligencia en la realidad. Supongo que lo que realmente es valorable es la sabiduría, que vendría a ser la experiencia procesada por la inteligencia y aplicada en la realidad. Bueh, de eso no tengo nada. Lo malo es que a veces me encuentro juzgando a la gente por lo que yo creo que es la inteligencia. O sea, una pelotudez. Por cierto, este lugar cheto es un afano."
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Friday, April 02, 2010

Hace cuánto que no escuchaba esto. Cierto que me gustaba.

Vamos a faltarnos el respeto
usando el alfabeto completo...

Mala suerte con el 13, Calle 13 y Mala Rodríguez.

Te vi llegar
del brazo de un amigo
cuando entraste al bar...

Tu forma de ser, Auténticos decadentes.


Thursday, April 01, 2010

Día 7

“Hace un par de horas llegamos de una travesía agotadora. Pero mejor cuento de antes. Anoche me vine a hospedar a Otro Mundo. Hostal que maneja Miguel en la casa de los viejos. Miguel es un chabón copado, descendiente de los pueblos originarios. Acá, en Otro Mundo, conocí otra gente, todos buena onda. Hay una chica particularmente simpática. L, se llama. Lo único malo es que quiere ser graciosa todo el tiempo y llega un punto en que fuerza la cosa y me hincha un poco las pelotas. Bueh, tal vez soy yo el jodido. No, en realidad va por otro lado. Es como si la chabona necesitara demostrar todo el tiempo que es inteligente. Ahora que pienso, creo que a mí me pasa algo parecido. Bueh, no sé. Tengo un mambo. Alguna cosa rara con lo que yo creo que es la inteligencia. Encima es una inteligencia re pelotuda. En fin. Decía, anoche compartimos guiso, cerveza, charla y otras hierbas. Nos acostamos temprano para levantarnos temprano hoy."

"Miguel nos subió a un bondi. Viajamos cuarenta minutos y nos bajó en una curva de la ruta, en medio de la nada. Bajamos de la ruta al valle, pasamos bajo las vías del tren y empezamos a caminar por el lecho de piedra de un río. Caminamos, caminamos y caminamos. El paisaje era del estilo 360 grados. Montañas escarpadas por todas partes. Después de una hora larga llegamos a un punto donde los dos cordones se cerraban sobre el lecho del río y quedaba como una entrada por donde pasaban sólo dos personas al mismo tiempo. Seguimos a Miguel que subió por unas piedras y de a uno se iban escuchando los gritos de asombro. Me apuré para ver. Guau. Mierda. Un jardín del edén entre medio de las piedras. Posta. Un jardín perfecto. El pasto suavecito cortado a la altura justa, estanques llenos de agua y un solo árbol con la corteza que parecía de libro antiquísimo. Preparamos lo que habíamos traído de Humahuaca: pan, queso y jamón: Sánguches de jamón y queso en el Edén. Qué buen título. Terminamos de comer y descansamos unos minutos.”

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“Después de caminar-escalar un rato más llegamos a una ventana en la cima de un cerro. Daban ganas de quedarse ahí pero nadie llevó mate”

“Miguel nos llevó a un alero, algo así como una cueva amplia, donde había pinturas rupestres. Era el lugar con la mejor vista del mundo. Un punto desde donde podían verse las montañas como si fueran el patio de tu casa. Se sentía como si no se necesitara ninguna otra cosa en el mundo más que sentarse en una piedra y mirar el paisaje.”

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“Llegamos a otro alero, algo más cerca de la ruta. La cueva que la mayoría de la gente visita. Y daba ganas de matar a todos. En la misma piedra, el arte de un pueblo antiquísimo y toda la estupidez que la evolución nos supo dar. Sobre las pinturas rupestres, pintadas de imbéciles. Mucha bronca.”

“Hicimos el camino de vuelta agotados de tanto caminar sobre piedras. Llegamos a la ruta quince minutos antes del horario que nos dijeron iba a pasar el bondi de vuelta pero nunca pasó. El viento se hacía cada vez más frío y había una chica apunada que parecía medio muerta. Así que empezamos a hacer dedo a todo lo que pasaba. Hasta que paró un camión. Uno de los grandes. Suban chicos. Subimos a la caja y recién ahí nos dimos cuenta de que era un camión de alquitrán. Estaba vacío pero aún así las paredes y el piso estaban cubiertos de una capa gruesa de alquitrán pegajoso. Fueron 40 minutos de cagarnos de frío pero con un atardecer que caía sobre las montañas. O sea, para mí y para mis cámaras, un viaje maravilloso. No paré de sacar fotos, hasta terminar la batería de la digital. (Así que de ahora en más, sólo analógica) Estuve a punto de caerme a la ruta un par de veces pero valió la pena, fue uno de los mejores viajes que hice en mi vida.”

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“Cosa extraña, estamos cenando y nos acabamos de dar cuenta de que somos 6 zurdos y dos diestros. ¿Qué probabilidad hay de que pase esto?”

Wednesday, March 31, 2010





BIENVENIDA AIMÉ.
TE ESTÁBAMOS ESPERANDO.



Día 6:

“Hoy me desperté antes del amanecer. Sí, solo. Me fui al mirador a saludar la salida del sol. Un besito de dios, o de alguien así.”

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“Encontré otro lugar increíble, junto al mirador. Flores amarillas y violetas, sauces y pasto suavecito y dos caballos sueltos.”

“Volví a la posada en busca de un mate. Las chicas se levantaban en ese momento. Compartimos mate y galletitas (mazas, le decían ellas) y pan. Fuimos al lugar increíble Nro 1 para descubrir que estaba conectado con el lugar increíble Nro 2. Y surgió esta sospecha: todos los lugares increíbles están conectados. Así que nos sentamos a desayunar en el arroyo, rodeados de flores y de una sensación de paraíso.”

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“C es muy linda. Tiene onda, actitud más que nada. O sea, hay que tener mucha onda y mucha actitud para llevar unas calzas tan feas y que igual te queden bien. De todas formas, me enteré más bien pronto que tiene novio. Volvimos al hostal para prepararme para la vuelta. C me pasó un libro porque le había contado que había dejado los míos en Salta. Pero esperá, dije, cómo voy a devolvértelo. Cuando lo termines, dijo, pasaselo a otro viajero. Me gustó eso. Así que doy inicio al libro viajero: El viaje del elefante, de Saramago”

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“Volví a la Quiaca y crucé a Villazón. En la aduana, hay un puente por donde sólo pasan coyas cargados de bultos enormes Caminan rápido y vuelven corriendo Es zarpado todo lo que cargan. No entiendo por qué cruzan por otro lado. Villazón es un Once enorme pero sin coreanos ni judíos ni nada, sólo bolivianos. Todavía no logro encontrarle la onda. Me parece que busco la mochila en la Quiaca y empiezo a bajar”

“Estoy en el bondi a Huahuaca. En la aduana, cuando crucé de Bolivia a Argentina, no quisieron creerme que era argentino. Sos residente, me dijo el cana. No, soy argentino, nací en argentina Y el tipo miraba mi dni y me miraba sin entender mucho.”

Tuesday, March 30, 2010

Día 5:

“Estoy en Villazón, empanadas (tibias) 5 pts; cerveza (tibia y dulce) 3 pts. Tengo que contar muchas cosas. Después de llegar a la Quiaca, almorzar y dejar mi mochila en un hostal me subí al primer auto que me llevaba a Yavi. Un camino que cruzaba tremenda planicie con unos cerros a los lados que parecían olas de helado marroc. Llegué al pueblito: 5 X 4 manzanas de casas de adobe, una iglesia y el museo del Marquez. El pueblo parece suspendido en el tiempo y las montañas. Como si nada demasiado brusco puede pasar ahí. Ni siquiera que se te caiga una taza. Si se cae, seguro que no se rompe. Si se rompe, seguro que es en cámara lenta”

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“Nadie, pero nadie, a la vista. Recién vi a una nena cuando entré al museo. Tremenda casa tenía ese hijoputa del Marquez. Y una biblioteca bellísima. Ya voy a contar algo acerca de eso. Cuando salí de ahí, me crucé con una nena que llevaba un bidón de agua. Le pregunté si le llevaba el bidón. Bueno, dijo. Caminamos por unas calles de tierra, todo cuesta arriba. No era lejos y caminábamos lento, aún así perdí el aire. Justo cuando veía que el camino cambiaba la pendiente, que iba a tener un tramo hacia abajo, la nena agarró el bidón. De acá puedo solita, dijo, la muy pilla.”

“Me dijeron que cerca del río había una cueva con pinturas rupestres. Bajé pero me entretuve en el paraíso, sacándole fotos a las flores y nunca llegué. Con sólo bajar unos metros, uno pasa de calles polvorientas a un lugar increíble: un valle de postal, con sus pastos, flores, arroyito y plantaciones de maíz, un par de caballos al alcance de la mano, el atardecer y una brisa que provoca murmullos.”

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“Volví a subir al pueblo en busca de comida pero no había nada, aparte de una despensa, que, claro, no tenían empanadas. Vi llegar un auto del que bajaban chicas bonitas recién llegadas a Yavi y le pregunté al chofer si me llevaba a la Quiaca. Sí, así de sonso soy.”

“Antes de salir de Yavi, el remisero paró frente a una casa. Esperame un minuto, dijo. Esperé pero no salía. Así que bajé del auto y me metí en la primera casa que vi con la luz encendida. Parecía una posada. Pregunté si tenían algo de comer. Mónica, la mujer que atendía, me dijo que en un rato pensaba cocinar un guiso. Miré la casa y se sentía muy acogedora. Había unos chicos charlando. Hoy va a ser una noche preciosa, ¿no? Sí, parece que sí, dijo Mónica. Ya fue, me quedo a dormir acá. Sólo había llevado la cámara, tenía mi mochila en el hostal de la Quiaca pero hay algo de ese pueblo que me hace sentir cerca del mundo y no podía dejar pasar la oportunidad. Ahora que pienso, me tengo que ir al último pueblo de Jujuy, a más de tres mil metros, para sentirme cerca del mundo.”

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“Mónica me mostró la casa y me condujo al cuarto donde iba a dormir. Vas a tener que compartirlo con tres chicas, dijo. Y, claro, eran las tres chicas del auto. Así que empezamos a tomar cerveza y a charlar boludeces con la anfitriona y sus viajeros, mientras se iba haciendo de noche y caía el frío sobre el pueblo. Entre todo eso salió la frase de la noche: No soy fácil; soy decidida”

“Después de comer y de haber conseguido un buen pedo fuimos al mirador. Hacía frío, frío de verdad. Creo que hacía tiempo que no sentía un frío así. Decía, caminamos al mirador. La noche estaba preciosa. El cielo negro y una cantidad de estrellas que nunca había visto. No había luna y todo se veía como si estuviera cerca. Nos acostamos en el piso, en un lugar donde ya no se veían las luces del pueblo y nos quedamos así. No sé cuántas estrellas fugaces pasaron, pero yo no pedí ni un puto deseo.”
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Y sí, la fotografía analógica es otra cosa. Más bien, a la fotografía digital le falta algo. Pareciera vacía frente a la profundidad, los colores y las sombras de la analógica.




Claro que entre rollos y revelado me gasté 400 mangos contra los 60 que me costó copiar los archivos digitales.


Monday, March 29, 2010



¿Les pasa que cada vez se enamoran menos? Como que hace unos años, bueh sí, bastantes, podía enamorarme de una mina que veía en el bondi. Pero enamorar posta, eh. Enamorar que una sola sonrisa de la chabona dirigida a cualquier parte me alegraba el día. Enamorar que me decía ésta es la mina. Enamorar que ya podía sentir el corazón achicharrado por tantos devenires que nunca iban a suceder. Después pasan los años y las relaciones y uno se vuelve más escéptico. Aséptico, más bien. Se vuelve tan difícil, tan escaso y le encuentra peros a todo. Hasta llegar al ahora. Está bien, es mí ahora que es bastante desforme. Decía, ahora, al parecer, sólo me enamoro si estoy seguro de que me van a romper el corazón. Así de sonso soy, somos, no me dejen solo.


Frase del día:





"No. Lo que pasa es que el tipo es de la famosa escuela del Impresentismo"




Día 4:

“¿De dónde saqué yo que Jujuy era seca? Esto es una selva.”

“Qué camino más hermoso. Y la lluvia le da su toque de misterio.”

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“Estoy en Tilcara pero todavía arriba del bondi. Miro por la ventana pero hay algo que no me convence. Todavía no sé qué es. Pienso quedarme acá hasta que el bondi arranque, tal vez me lleven hasta Humahuaca. Veremos”

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“Bueno, tampoco bajé en Humahuaca pero esta vez porque me quedé dormido, maldita sea. La Quiaca, entonces.”

“Atravesamos una planicie extensísima, cercada por dos cadenas de cerros que de lejos parecen bajitos. Junto al camino corren las vías del tren y cada tanto aparece un pueblo medio agonizante. ¿Cómo pudieron quitar el tren? Son unos hijos de puta.”

“Al fin bajé del bondi y me metí a comer en un lugar que se llama Frontera. Ya me gusta este lugar, tiene eso que también tiene Once, esa cuota de realidad, de fealdad, que me cabe. Tengo que aprender a hablar más despacio. Creo que estoy un toque apunado.”

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“Raro, éste es un viaje que no me hubiera gustado hacer con amigos pero sí en pareja”

“Menú: tortilla (pastel) de papa 6 pts; carne estofada 8 pts; sopa 6pts + 1pt por picante (¿por qué sirven la sopa al final?); flan 5 pts.”

“Mi panza ya empieza a quejarse. Maldita ingrata.”

Sunday, March 28, 2010

Siguiendo la luna, Fabulosos Cadillacs.



Cómo me gustaba este tema.

Día 3:

"Recién saqué pasaje para Salta, me atendió el mismo tipo que me vendió el pasaje para la Garganta del Diablo. Disculpame, me dijo, ¿Vos viniste desde allá en una bici sin cambios? Hoy te vi y me dije este chango está loco."

"Salí del hostal y vi a una chica bonita. Voy en busca de pan y queso."

"¿Cómo en ningún lado me venden un pedazo de queso? Sólo hay hormas enteras o queso de máquina, en fin. Ahora estoy sentado en la plaza y está lleno de unos escarabajos simpatiquísimos. Caminan a los pedos como si fueran unos ejecutivos de traje y estuvieran llegando tarde a alguna reunión. Y vuelan, joer."

"Caí otra vez en las empanadas. Si sigo así se me va a romper el estómago"

"Acaba de pasar algo extraño. Casi llegaba al hostal cuando escucho Eh, Japón. Me di vuelta y vi a dos flacos, uno tenía la mano en la oreja como si estuviera hablando con alguien por celular. Algo así como la joda que hacía tinelli pero más pelotuda aún. Así que me frené en seco, me di la vuelta y los encaré. El amigo del boludo se lavó las manos y se alejó. El boludo se cagó de las patas. La verdad que tenía ganas de romperle todo, de una forma desproporcionada, casi que injusta. Menos mal que no reaccionó porque el flaco iba a comerse trompadas que no le correspondían. Seguí camino. Sentada en la vereda, la chica bonita y una amiga. Me miraron. Creo que iban a salir con el boludo y su amigo."

Saturday, March 27, 2010

Y llega un momento en el que un blog por fin encuentra su finalidad: el autoplagio.




" A través del Reloj ",
por Maximiliano Matayoshi.



Conversación matutina 1:

m: debería volver a dar clases
x: y yo a bailar tango
m: que te vengas a baires en las vacaciones
x: pero si en baires sólo hay chinos
m: pero de los mejores. casa, comida deliciosa y otras falicidades puedo ofrecerte
x: jaja. no creo, mat
m: ya ya. ya te voy a alcanzar algún día, ¿qué tan difícil puede ser aprender a volar?
x: no sé yo si vuelo, mat
m: ah, entonces, ahí debe estar la magia, en no saberlo


Conversación matutina 2:

T: oe, boedo es calle, no?
m: después de belgrano, avenida
T: qué loco
m: buenos aires ta lleno de antes y despueses, aunque termine siendo siempre lo mismo
Hoy, en nuestro tour hospitalario, Tilsa y yo nos encontramos con un borracho. Eh, chino, dijo y yo ya pensaba qué hueso le iba a partir. Pero después el borracho le puso un poco más de onda y tuvimos algo así como una conversación absurda acerca del absurdo. Hasta que en un momento bate:
Borracho: - ¿Viste la luna hoy?
Mata: - Sí, está hermosa.
B: - Sí, hermosa. ¿Y?
M: - ...
B: - ...
M: - Lo peor es que tenés razón.

Ese "Y" era como una daga de la realidad. Era, "y qué puta diferencia hace que sea una luna que está hermosa". En ese momento ese "y" fue una trompada de knock out a la estética.

Friday, March 26, 2010

Frase del día:


"Los miedos son velos detrás de los cuales siempre se esconde la verdad"

Thursday, March 25, 2010

Día 3:

"Me levanté a las 5.30 para llegar a tomarme el bondi de las 6.oo. Mi plan era que me llevaran con mi bici hasta la Garganta del Diablo y volver pedaleando tranca a lo largo de la mañana. Salí de la cama y me moví despacio para no hacer ruido. A pesar de que tuve cuidado, tropecé con mi mochila, con la cama y creo que conmigo mismo. Al fin salí del cuarto, agarré la bici y salí del hostal."

"En la calle no había nadie pero apenas me acerqué a la plaza vi a varias personas, los que terminaban la noche se cruzaban con los que empezaban el día. Fui con mi bici hasta un banco y me senté a la espera del bondi. Todavía tenía unos minutos así que aproveché para sacar la rueda de adelante, el tipo que me alquiló la bici me había prestado una herramienta ad hoc e instructivos ad hoc también. Al lado mío, una madre muy joven y una beba, un hombre de manos enormes y un viejo con una valija de cuero, de esas que llevaban los médicos rurales, bah, de las que me imagino llevaban los médicos rurales. Llegó el bondi, cargué la bici, entregué mi pasaje y elegí uno de los asientos de adelante."

"A medida que avanzábamos por la ruta, el paisaje se hacía cada vez más nítido y las estrellas daban paso a montañas y valles. Me colgué, digamos. Tanto, que cuando le pregunté al chofer cuánto faltaba me dijo que nos habíamos pasado. 10 km nos habíamos pasado. Así que iba a tener que pedalear 60 km hastal el pueblo. Bueh, 10 km en bici no es nada, me dije. Y le dije al chofer, que me palmeó el hombro."

"Armé la bici, me subí y pedaleé tranca, mientras el amanecer arrancaba ese ensueño del alba. Llegué a la Garganta del Diablo. Lugar muy bello y más lindo aún cuando es todo para vos. Así que me mandé para arriba, subí y trepé y ahí quedé porque para llegar arriba de todo sí que parecía peligroso. Al parecer dejé mis instintos suicidas en Baires. Por cierto, en salta no hay mosquitos pero está lleno de moscas. Decía, bajé de la garganta y seguí camino. Mientras estuve adentro el sol despertó del todo pero parece que le dio pereza destaparse y salir de la cama. La luz rompía contra las montañas pero filtrada por las nubes y todo quedaba pintado por una iluminación marmolada. Recién, una hoja prematura de otoño trató de asesinarme. Directo al corazón apuntó. Sigo con lo de la bici. Pedaleé hasta la siguiente grieta que es el Anfiteatro. Parecido en forma y formación a la Garganta pero con el piso horizontal. Muy loco. Demasiado horizontal y habitable. Por alguna razón en ese momento se me soltó un eructo, uno de eso de panza que suenan a rugido de león cuando se corona rey de la selva. Y juro que me sorprendí a mí mismo. Caminé unos pasos muy orgullosos después de eso. Volví a la bici y ahora sí. 50 km de una bajada tranca, lo que en verdad había venido a buscar. Claro que me equivocaba. Había tantas subidas como bajadas y yo andaba sin cambios."

"Hubo un momento impagable. Diez minutos seguidos de bajada ininterrumpida entre montañas. No sé con qué compararlo porque nunca antes había volado."

"El paisaje, por dios ese paisaje. Todavía no vi las fotos pero estoy seguro de que ninguna pudo captar nada de lo que vi. Hoy, en uno de los tantos momentos que sentía que nunca iba llegar al pueblo pensaba en la frase de Mark Twain que dice que la ficción nunca va a superar a la realidad porque la realidad no necesita ser verosímil. Me gusataría agragarle que la ficción nunca va a superar a la realidad porque la realidad no necesita encuadrar. La realidad no tiene que acotarse, no tiene que dejar nada afuera ni elegir, la realidad puede ser absoluta en todos los planos y aún así no perder el hilo de la historia. En fin, Delirios de Bicicleta."

"Justo cuando ya iba por la séptima vez de querer matarme por haber elegido una bicicleta sin cambios empecé a ver a otros ciclistas yendo en sentido contrario. Claro que todos iban en sus super bicis. Pero lo que quería contar es que cada uno de ellos me saludó. Y me quedé pensando qué querían decir esos saludos. Qué quieren decir los saludos en general. Y llegué a una conclusión apresurada aunque no errónea del todo. El saludo parece ser como un reconocimiento de la otra persona. Es darle a la otra persona la garantía de que uno lo reconoce como ser humano. O sea, si te veo tirado en la ruta no voy a dejarte tirado ahí. Algo así."



"Bajo la sombra de un árbol me encontré con otro ciclista. Nos saludabmos. Hablas inglés. Yeap. Oh, great. Me contó que venía pedaleando desde los glaciares y pensaba llegar a Machu Pichu, que hoy estaba cansado, que nada más iba a hacer 120 km, que estaba muy cansado, que no había dormido, que cargaba 18 km de equipo, sin incluir el agua y así. See you, dije. Enjoy life, dijo él y me quitó como 50 kg de cansancio y me pegó una sonrisa por un buen trecho."

"Me quedé sin agua y paré en uno de esos ranchos que dicen VINO PATERO. Había una viejita, de esas que dan ganas de envejecer. Le pregunté si podía venderme algo para desayunar. ¿Cómo qué? No sé, café con leche. Ah, no señor, nada de café ni de leche. Le puedo ofrecer un té y galletas. Perfecto. Fue la última sombra que disfruté y todavía faltaban 18 km."

Día dos:

"Como soy un sonso, alquilé una bici sin cambios para subir 6km de camino de serruchito hasta la base de las siete cascadas. Cuando llegué con las piernas a la miseria una chica me hizo firmar una lista. Es para tener registro de quien sube, cuando bajás, tachás tu nombre, dijo. ¿Sabés dónde están los guías?, quise saber porque ya lo pintaba fiero. Están en reunión. Bueh, no me quedaba otra que encarar. Fui al lecho del río y seguí el sendero de agua. Pensé que era lo más razonable y tardé una hora y media en darme cuenta de mi error. Me perdí. Me perdí perdido. Muy lindo el paisaje pero atardecía y no quedaba mucho tiempo de luz. De pedo volví a encontrar el camino, la primera cascada, la segunda pero nunca llegué a la tercera que se supone que es la más copada. Bueh, no se supone, supongo yo. Hacía un par de horas que no veía a nadie y me agarró cagazo así que empecé a bajar. Y entonces vi un paisaje maravilloso. Todo el valle iluminado de naranja y la sombra de la montaña que de a poco se iba comiendo el amanecer. Pelé cámara y, claro, no tenía más película. Probé con el celular que hizo lo que pudo"

"Al fin llegué a la base y taché mi nombre para confirmar que no me había muerto. Agarré la bici y pasó algo que me hizo olvidar del cansancio: no tenía que pedalear. 6 km en bajada sobre ese camino con saltos y derrapes."

"Acabo de descubrir qu en el Norte me pongo en pedo fácil. Y también descubrí la razón: la bebida te la traen al toque pero con la comida se toman su tiempo"

"No sé cuántas voy, pero tengo esta sospecha: las empanadas salteñas pueden romper con lo indefinido del infinito" (la verdad que no sé qué quise decir)



PD: al final quedaron bien las fotos-celular.

Wednesday, March 24, 2010



Acabo de llegar de mis vacaciones al norte. Y ya tengo ganas de volver. Me llevé mi libretita para hacer un diario de viaje, voy a ir dejando fragmentos, así que ahí se ven babosos:

Día 1:

"Hace dos horas que bajé del avión, no estuvo mal, sólo que te dan de comer un mísero sánguche de miga. Ahora estoy a la espera de mi primera docena de empanadas salteñas. Y se toman su tiempo."
"Conocí a una chica francesa, S, se llama. Parece copada pero la barrera idiomática no me dejó descubrirlo del todo. Por suerte las cervezas siempre ayudan. Aprendí esto, en los suburbios de París a los flacos se le dicen Mec y a las flacas Meuf (espero que se escriba así)."

Día 2:

"Bueno, me olvidé los dos libros que había traído: McEwan y P. Ramos. Y, claro, ya estoy arriba del bondi a Cafayate."
"Llegué a Cafayate. Fueron como 4 hs de ruta y de un paisaje que daban ganas de que fueran más. Estoy pensando en hacer parte del camino en bicicleta, me dijeron que se podía. Son 50 km. En bajada, claro."
"Acabo de comer una de las mejores empanadas de mi vida. Estoy en la Casa de las Empanadas y ya voy por la sexta. De pedo me quedó la mejor para lo último. Y por alguna razón extraño a la sonsa de X."




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Saturday, March 13, 2010

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Tengo una buena resaca que regaló la birra. Y estoy feliz.




En tres horas voy a estar viajando a Salta.


Friday, March 12, 2010




Gente, es mi cumpleaños.





Thursday, March 11, 2010

Wednesday, March 10, 2010

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Dijo una poeta:



"Ustedes, los que escriben ficción, me cansan.
Andan por ahí, inventando historias,
cuando en el mundo hay tantas cosas que contar."



Monday, March 08, 2010

Saturday, March 06, 2010

Friday, March 05, 2010

Hoy cuando llevé a mi pobre bici al médico,
me di cuenta de algo:


Siempre me gustó el olor de bicicletería.




Ahora: ¿cómo puede ser que recién lo descubra si es algo que siempre estuvo ahí? Oooohhh, los misterios de la vida. Claro ustedes dirán: pero qué misterios ni ocho cuartos, es que sos un sonso. Está bien, no voy a negar la verdad. No sería la primera vez que no me doy cuenta de algo que me está golpeando en la frente. Pero para mi defensa, nada. La verdad, no hay defensa alguna.


Wednesday, March 03, 2010

Uno debería quitar a las Ex del Msn.




Al menos a aquellas que uno espera que le hablen.

Tuesday, March 02, 2010


URGENTE



Me voy al norte unos días y me gustaría ir en tren. Pasa que sólo queda lugar en los camarotes y son para compartir. O sea, necesito un compañero/a de viaje. Si saben de alguien más que quiera viajar a Tucumá por estos días, por favor me avisa.

Sunday, February 28, 2010

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Se supone que cuando uno sale al espacio, cuando al fin se libera de la fuerza de gravedad, la sensación es como de una caída sin fin. O sea, pánico total.
A veces pasa que a uno le plantan una verdad en la carota, de esas verdades que destruyen algo. Algo se desvanece: un miedo. Qué bien perder un miedo, pensarán ustedes. Pero uno construyó muchas cosas sobre ese miedo, toda una casa, con sus muebles, cuadros, fotos y muchas porquerías adentro. Así que de pronto, la mecedora en donde uno estaba tan tranquilo mirando pasar la vida ya no está más. Pánico total, una caída sin fin y los manotazos que tratan de aferrarse a algo de toda aquella mentira. Pero con la verdad no hay vuelta atrás. Estás en pelotas en medio de la nada y no parás de caer. Tardás un tiempo pero, al igual que en el espacio, uno termina dándose cuenta de que no estás cayendo, sino que ya nada te pesa. Estás libre.

Wednesday, February 24, 2010

Sunday, February 21, 2010

Easy, versión Faith No More.







"Easy like sunday moooorning"
La primera porno que vi en mi vida era de mis viejos. Eso podría explicar tantas cosas. En fin, decía, la primera película porno que vi la encontré en un cajón en el cuarto de mis viejos. No me acuerdo qué estaba buscando ahí, seguro unas monedas para ir a los fichines, cuando debajo de una pila de ropa vi una caja de plástico con fotos de minas en culo. En culo, como nunca antes había visto; en culo con pelos entre las piernas. Saqué los videos, eran tres. En la casa no había nadie, así que supongo que era fin de semana o verano. Apreté el eject de la videocasetera que hacía ese ruido a robot antes de levantarse una tapa por arriba. Metí el casette y puse play. Se ve que mis viejos ya habían usado ese video porque estaba por el medio. Y entonces así, de golpe, sin siquiera escena previa, dos cuerpos me enseñaron dónde iba cada cosa. Todavía no me masturbaba y no supe qué hacer con tanta incomodidad. Bueh, no exageremos, tampoco es tanta. Pero en ese momento no supe que hacer. Al toque llegó alguien, guardé los videos donde los había encontrado y me fui a mi cuarto. Los días siguientes, cada vez que podía, seguí con mi instrucción. Un buena tarde que estaba acostado boca abajo mirando una escena que me gustaba particularmente (no, no les voy a decir cuál) me di cuenta de que se sentía muy bien moverse arriba abajo. Y arriba abajo arriba abajo, acabé. Me mojé el calzón, el pantalón y probablemente las sábanas de la cama de mis viejos. Sí, un asco. Y obvio que no hice nada con las sábanas. Guardé los videos y me fui a limpiar. Esto está bueno, pensé. Así que estuve pajero un buen tiempo hasta que un día los videos no estaban más donde siempre. Revolví todo el cuarto de mis viejos y nada. Fue entonces que maduré un poco. Salí de casa y me conseguí mi propio porno.

Friday, February 19, 2010

La vista de hoy desde mi laburo:


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Wednesday, February 17, 2010

Frase de la noche:




"¿Ves lo que pasa? Cuando estoy feliz soy más boludo."




Estoy en uno de esos momentos en los que te das cuenta de que hay tanta belleza en el mundo (ahora hablo de libros y películas) que no te va a alcanzar la vida





y esa insatisfacción es pura felicidad

Tuesday, February 16, 2010

Creo que acabo de ver una de las historias más bellas que me hayan contado. Me la regaló una peli: Hangul (Oasis) de Lee Chang Dong y de los actores (que te morfan el corazón) Moon So-ri y Sol Kyung-gu. Todavìa ando medio boludo, como te bajabas de la patineta después de estar horas sin tocar el piso.
No sé qué contarles. Es una historia de amor. Una bellísima historia de amor. Tratada con toda la crudeza y la poesía que pueda entrar por esos sentidos a veces tan mezquinos y distantes. Eso. Dan ganas de tocar, de estar cerca. De abrazar a los protagonistas y decirles que todo va a estar bien. Ahí está, es lo único que puedo decirles.

Les dejo el link: Hangul en cultmoviez

Sunday, February 14, 2010

Frida de Sanseverino:





La moral no debería ser otra cosa que amor por el prójimo.


Saturday, February 13, 2010




Hay veces que sucede, eso de acabar al mismo tiempo. Una vez conocì una chica que cuando de pendeja le preguntaron si se estaba cuidando dijo que no. "Pero no se preocupen, que igual no acabamos juntos" Me pareció genial (más allá de lo lamentable de la educación sexual), la chabona creía que sólo podía quedar embarazada si acababan al mismo tiempo.

Sunday, February 07, 2010






En la escuela me enseñaron que un plano podía definirse por un punto y una recta. Hoy leía que la vida del errante (qué hermosa palabra) se define por un punto y un horizonte.




(tengo que gritar)
((tengo que gritar))
(((tengo que gritar)))



y sólo hay este temblor



Saturday, February 06, 2010



Volviendo de a poco

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