Saturday, February 28, 2009

Tilsa se mudó de casa.


tilsa ventana rojo 12

Voy a extrañarla.

Kundera dice en El libro de la risa y el olvido que



"las mujeres no quieren salir con hombres hermosos sino
con hombres que hayan salido con mujeres hermosas."



Hmmm, no sé, Milan, no sé. Y termina la reflexión con esta frase:



"Y ella le hizo algo imperdonable. Era fea."



Tuesday, February 24, 2009

Ser uno fuera de uno.

Suele pasar que cuando salgo y empiezo a beber no puedo evitar emborracharme. El líquido fluye como si la cerveza o el vino se produjera en el mismo vaso que nunca llega a vaciarse. Así transito por diferentes estados pero hay uno en particular que es una ventana de mi propia vida. Es el momento en el que estoy lo suficientemente borracho como para descartar inhibiciones pero no tanto como para ser impresentable o sólo querer volver a casa. No suele durar más que unos pocos minutos, instante en el que veo por la ventana todo lo que podría suceder si tan sólo. Pero una, seguro no más que dos veces en la vida la ventana se convirtió en puerta para permitir salirme de mí mismo.

mendoza2008 19

Sunday, February 22, 2009



Estoy loca

-dijo-

mejor no te enamores.


Thursday, February 19, 2009

El otro día conocí una persona sinestésica. La sinestesia es ese fenómeno que cruza las percepciones de dos o más sentidos: oler colores, ver sonidos, oír texturas y demás. Claro, ya conocía la sinestesia como recurso literario o como forma de interpretación pero nunca había conocido una persona que neurológicamente tuviera esa capacidad. Quedé fascinado. Al parecer Mata es un amarillo oscuro. Me hubiese gustado que tirara más para el azul pero según ella el azul suena más en las "e". Las vocales tienen los colores más fuertes y las consonantes dan ciertas tonalidades. También le pasaba con la música pero con límites mucho más difusos.
Así que estoy intentando sentir sonidos en mis fotos y ver colores en la música. Acá les dejo esto para que prueben.

mendoza2008 30




Dos tipos (todavía no encuentro sus nombres) tocando shamisen como los dioses:

Monday, February 16, 2009

Volvió Tilsa (y con dieciocho elefantes menos):

mesa ventana 01
Boludeando por el iutub me crucé con esta pieza de danza:



que me hizo recordar esta explosión de kung fu en la forma del águila:

Sunday, February 15, 2009

Ayer me contaron que mi blog había cumplido tres años. Empezó el 13 de febrero del 2006 con la idea de dejar al descubierto todo el proceso de escribir una novela. La novela perdió impulso y el espacio se fue conviertiendo en algo que había querido evitar: un diario. Ahora ¿cómo mierda pasó eso? Creo que dos cosas nos trajeron a este presente.
Uno. Con el tiempo se me hizo difícil mantener unido el proceso fundamentalmente privado, solitario y personal de escribir. Escribir para el blog y escribir vamos a llamarla literatura son para mí dos cosas distintas. En el blog me permito lo que sea: ser cursi, ser aburrido, ser un cliché, no hay propuesta, no hay estructura y pocas veces hay un proyecto estético, al menos no uno premeditado. Cuando me siento a escribir literatura trato de que no ocurra todo esto. A decir verdad, el blog es el extractor de materia prima que se procesa cuando escribo literatura.
Dos. Me gusta tener un diario. Pone las cosas en perspectiva. Me mantiene en contacto con algunas personas queridas. No tengo que contar varias veces lo mismo. Me acuerdo cosas que de otra forma no recordaría. Y me divierto, me divierto mucho.

Bueno, en realidad todo esto no importa. Sólo quería decir:

Feliz Cumpleaños, Sentarelculo.

Friday, February 13, 2009

Thursday, February 12, 2009

True love will find you in the end de Daniel Johnston.



True love will find you in the end
You'll find out just who was your friend
Don't be sad, I know you will,
But dont give up until
True love will find you in the end
This is a promise with a catch
Only if you're looking can it find you
Cause true love is searching too
But how can it recognize you
Unless you step out into the light?
Don't be sad i know you will
But don´t give up until
True love finds you in the end.
monchi 02
Acabo de ver Wall-e de Disney-Pixar y me gustó. La peli trata de un robotito, Wall-e que quedó solo en la Tierra después de que los humanos se fueran para escapar de la destrucción que ellos mismos provocaron. Un día llega Eva, una robota que busca indicios de la recuperación del planeta, en este caso una plantita. Ella vuelve con la plantita a la nave donde viven los humanos, Wall-e la sigue enamorado y, claro, ella no le da bola. La animación está zarpada, con texturas que uno podría tocar y un cuidado enfermo en los detalles. Las cámaras (no sé si es apropiado llamarlas así) están dispuestas como en una película filmada y el efecto es tan logrado que las tomas sufren sacudones, fuera de foco y desviaciones por la inercia durante las persecusiones; no es novedad pero es la primera vez que veo que les sale tan bien. El sonido también está increíble y aporta mucho a la cosa. La historia y los personajes están bien aunque no sobresalen. Más cuando uno recuerda a Number 5 de Cortocircuito. Wall-e está copiado de aquella película. Los robotos son iguales, en aspecto y contenido.

Voy a inaugurar un sistema de puntuación:

Wall-e: ideal para domingos a la tarde noche o cuando hay que hacer una hora y medio de tiempo, se puede ver solo o acompañado, apto para cualquier estado de humor.

Les dejo el tema (Down to Earth de Peter Gabriel) de los créditos finales

El otro día en la pizzería, me propusieron ir a un encuentro de poesía, así me lo presentaron. Eran las cuatro de la mañana así que decliné la invitación. Insistieron. Volví a declinar. Volvieron a insistir. Pero no, vieja, no tengo ganas de ir, me vuelvo a casa. Pero es cerca de tu casa, vamos en taxi. Ah, bueno. Y fuimos. Ya nos habían prevenido de que era un ambiente "trash". Andá a saber qué esperaba yo de semejante definición. Bajamos del taxi en una esquina de corrientes, frente al Abasto. En la vereda encontramos a nuestros amigos que tomaban una cerveza. Es lo más trash que vi en mi vida, dijo uno. Ahora me daba curiosidad. Pasamos a lo que parecía haber sido un garage o un patio. A través de la oscuridad que pintaba todo de negro, vimos en el fondo una cocina de donde salía un tipo con una cerveza; un poco más acá una mesa, dos micrófones y tres sillas; detrás de la mesa una lámpara, la única iluminación del lugar; en lo que sería el salón, dos mesas más y cinco espectadores (incluida una nena de seis siete años) y nada más. Un tipo leía algo mientras otro tocaba la guitarra como toca uno cuando encuentra una guitarra en casa ajena: pulsaba una que otra cuerda de vez en cuando mientras trataba de recordar el acorde ése. Escuché un poco lo que leían. No entendí mucho pero creo que era horrible. Me dieron ganas de ir al baño, me señalaron un pasillo. Esquivé lo que pude y tropecé con el resto, incluido la nena. Llegué al baño. Era un espacio diminuto que te transportaba a la peor época de la estación Constitución. Hice mi pis como si lanzara una estocada, con distancia, precisión y celeridad. Volví con los pibes. Nos paramos cerca de la salida mientras de a turnos íbamos a buscar cervezas a esa puerta que daba a lo que había sido una cocina pero donde sólo quedaba una heladera. Mientras charlaba con mis amigos veía la escena que desarrollaba a pocos metros sin escuchar nada: a la mesa escenario se habían sumado otras dos personas; en las mesas público quedaban una mujer y dos tipos, todos re pasados; recortada contra la luz, la nena correteaba de un lado a otro y equivaba de vez en cuando piernas borrachas. Después me contaron, no lo vi o no quise verlo, que uno de los poetas se había quedado en pelotas mientras recitaba y que un amigo casi se agarra a trompadas. Volví a casa pensando en Bolaño, en cómo ése lugar se parecía a los real visceralistas, y en eso (creo que lo dijo Mark Twain) de que la ficción nunca va a superar a la realidad porque la realidad no necesita ser verosímil.

Tuesday, February 10, 2009

dorita ventana 01
bosques 06 (sin cabezas)
- ¿Y él? ¿Qué onda?
- Nada. Él no existe.
- ...
- Pero tiene más importancia de la que debería tener alguien que no existe.
Sí, lo sé, vivimos en una sociedad paranoica. No me molestaría tanto si no fuera porque mi familia es extremista. La casa de mis viejos tiene tanto enrejado que podríamos abastecer de acero por un par de años a China. Esto sin contar a dos perros enormes, que por cierto sólo saben vigilar su propia comida. Para entrar o sacar la camioneta del garage tienen todo un operativo comando; si mis viejos se van de viaje y queda mi hermana sola en la casa organizan la agenda de todos para que alguien más cuide los flancos y la retaguardia; si hay alguien tomando una birra en la esquina o fumando un porro en un escalón, eso ya es el colmo de la inseguirdad. Aclaro que no sólo son mis viejos, mis hermanos aportan con sus miradas y oídos agudos, sus conjeturas acerca del pobre tipo que pasa por en frente, sobre los pobres tipos que vienen a laburar a la obra de al lado. Porque encima ahora están construyendo y se llena de obreros, ¿viste? No sé qué mierda les pasa. No sé si todo esto es para tener algo de qué hablar, para sentir alguna emoción de vez en cuando, aunque sea paranoia.

Monday, February 09, 2009

Frase de la mañana:

"Vivir sólo cuesta birra"

Friday, February 06, 2009

Frase del día:

"No, doctor, cómo va a decir que soy alcohólico.
Si sobrio tomo una hora por día."

bosques 07 (tacho palermo)
Frase de la noche:

"- ¿Pero no te acordás?
- No, disculpeme, es que sólo tengo memoria de corto vaso."

Thursday, February 05, 2009

Por más que vacié la mochila, revisé cada bolsillo y me fijé dentro de la carpeta, no podía encontrar la lapicera. Pero si ayer la tenía. Ya era la tercera que perdía en la semana, mamá me iba a matar. Miré alrededor, a mis compañeros, alguien más que pudiera tener la culpa. Al final desistí, hacía rato que la seño anotaba en el pizarrón y yo no había copiado nada. Pedí una lapicera prestada pero nadie tenía, al final fue Julia, a quien ni siquiera le había pedido, la que me pasó su borratintas. Creo que Julia fue la única chica que me gustó en la primaria pero desde chico que soy sonso y en ese entonces tampoco me daba cuenta. Abrí la carpeta y busqué los últimos apuntes de ciencias sociales. La mitad de mis hojas iban sueltas, con los ojales rotos. Las últimas anotaciones se cortaban en una oración. Busqué otra vez en la mochila, entre las hojas arrugadas, pero no pude encontrarla. Me acordaba que habíamos hablado de los mapuches pero nada. Nada de mapuches entre todas esas cosas. Pedí hojas prestadas y anoté lo que pude. Cada viernes, a última hora, la seño pedía para revisar tres carpetas. Ése era el peor momento académico de mi primaria. Yo nunca tenía carpeta de nada. La seño me miró, ella sabía que yo sabía que me iba a llamar, y yo sabía que ella sabía que no tenía siquiera la mitad de los apuntes de la última semana. Me miró otra vez y pidió la carpeta de mi compañero de banco.
Al salir de la escuela, tuve que pelearme con un par de chicos. Las peleas siempre empezaban igual. Me gritaban cosas, yo no respondía. Me gritaban más cosas, yo seguía sin responder. Me empujaban y ahí sí que respondía pero tengo que admitir que desproporcionadamente. Mi táctica siempre era tirarlos al piso y pegarles hasta que alguien aparecía para separarnos. Claro que cuando eran dos era más complicado y lo más común era que yo terminara en el piso, golpeado y defendiéndome a duras penas. Aquella vez fue así.
Encaré hacia la casa de mi abuela. Busqué en mis bolsillos monedas pero no me alcanzaba para comprar una lapicera nueva, ni siquiera una 303. Caminé despacio, buscando algo de plata que alguien se le hubiese caído. A mí siempre se me caía ¿así que por qué no le iba a pasar a otro? No encontré nada. En la casa de mi abuela no había nada que se pareciera a una lapicera, sólo usaban biromes en la tintorería.
Mamá me pasó a buscar y nos fuimos a casa. Ella nunca se fijaba en mis notas ni nada de la escuela pero aquel día me pidió la mochila. No sé cuánto tardé en dársela, tal vez esperaba que se olvidara, aunque ya entonces sabía que la vieja nunca se olvida de nada. Así que fui a la cocina y le di la mochila. Retrocedí dos pasos y me senté en el escalón. Maxi, ¿ésta es tu carpeta? ¿dónde se metió este chico? Yo cada vez más chiquito, más sombra de escalera. Maxi, bajá. Estoy acá, ma. ¿Pero cómo puede ser que ésta sea tu carpeta? ¿Y tu lapicera? ¿Dónde está tu lapicera? No sé, se me perdió. ¿Otra vez? ¿Pero, hijo, cómo puede ser? No sé, perdón. Ya estaba llorando. Andá a tu cuarto. Subí a mi cuarto y me tiré en la cama, la cara contra la almohada. Todavía podía escuchar la convesación (mi vieja a los gritos) que transcurría en la cocina. ¿Pero con qué escribe este chico? Esto parece borratintas (mi hermana). Pero tu hermano es un desastre.
Al rato mi vieja subió a mi cuarto. Maxi, bajá a cenar. Dejó mi mochila en el piso y se alejó. Salí de la cama, cerré la puerta y tiré la mochila contra la pared. La carpeta voló y se soltaron varias hojas. También cayó al piso el borratintas que nunca le devolví a Julia.
Vine al bar de la esquina de honduras y salguero, Gerónimo se llama. La luz del atardecer se cruza en varios puntos, es que enfrente hay unas ventanas de vidrios espejados. Sobre la mesa, el vaso de agua proyecta un racimo de luz líquida. A veces está bueno no tener la cámara.
Acá, en la mesa que tengo en frente, escribí las últimas líneas de Gaijin. Las escribí a mano sobre las hojas impresas. Ya sabía el final, lo conocía desde hacía tiempo. Así que escribí medio poseso, como si me dictaran. Puse punto final y levanté la mirada. Todo estaba demasiado lejos y demasiado cerca. Estaba solo pero con toda la piel pegada a algo más. Me acuerdo que me dieron ganas de llorar.

Wednesday, February 04, 2009


monchi
Esto que escribí abajo me hizo acordar de algo. También en ese jardín, un día pedí ir al baño, hice mi pis y salí al patio. Dos segundos después salió una chica con los pantalones bajos. No recuerdo cómo fue la conversación pero la cuestión era que la piba no sabía limpiarse el culo y me pidió que le explicara. Yo no era ningún licenciado, así que hice lo que pude. Sí me acuerdo que dijo bueno, esperame. Y esperé nomás. La chica volvió medio llorando, tenía toda la bombacha sucia.
Mi abuela me llevaba todos los días al jardín de infantes. Me arrastraba más bien. Supongo que después me acostumbré pero tengo patente el recuerdo de ser arrastrado por el brazo las dos cuadras que separaban la tintorería del Jardín Despertar. Aquel día me habían comprado un alfajor que yo llevaba en el bolsillo canguro de mi guardapolvo celeste, bajo la presión de mis dos manos. En aquella época un alfajor era un bien muy preciado. Cuando salimos al patio para jugar con los juegos, germinó en mí la semilla de la maldad. No exagero. Creo que es una de las cosas más crueles que hice en mi vida. Mostré el alfajor, que para ese momento seguro ya estaba todo derretido, y propuse una prueba. El que salte desde el tobgán a la calesita (de esas manuales) le doy (iba a decir mi alfajor pero lo pensé mejor) la mitad de mi alfajor. Era una distancia considerable para nuestros tres, cuatro años. Varios chicos se prendieron, no sé si alguna chica. Le de la mano a cada uno de los participantes para cerrar el pacto. De a uno subían al tobogán mientras yo los miraba sentadito en el cantero. Saltaban y se golpeaban feo pero sin lograr permanecer en la calesita que yo hacía girar con mi pie. Sentí culpa y miedo de que me retaran. Pero nadie me acusó. Al parecer, la crueldad no es tal cuando está institucionalizada. Feliz, me comí todo el alfajor.

Tuesday, February 03, 2009

En el último año del uno a uno, viajé a Europa y pasé varias semanas en Dublín. Conocí mucha gente y me hice amigo (esas amistades cerillas) de una chica italiana. No me acuerdo su nombre pero es de esas personas que no necesitan nombre para ser recordadas. Pasamos todo el último día de mi viaje juntos, tomando café, comiendo, caminando, después más cerveza, más comida y más café. Cuando volvíamos en el bondi nos sentamos en el asiento de adelante del piso de arriba. El viaje era largo. Nuestra conversación, que ya llevaba varias horas en pie, también atravesaba silencios. Silencios plácidos como de planeador. Íbamos recostados, mirando el espejo curvo que nos devolvía nuestra imagen bajo filas de asientos vacíos. El bondi paró en un puente, o lo que en la ventana empañada parecía un puente. Ella se iba a bajar dos paradas antes que yo y no íbamos a vernos nunca más pero ninguno habló de esto. El bondi volvió a arrancar. Escuché pasos pero en el espejo no había nadie. Me incorporé y miré hacia atrás. Nadie. Volví a recostarme y en ese momento un perro enorme se acostó en el pasillo junto a nosotros. Tenía el pelo blanco húmedo y en algunas partes cubierto de escarcha. Una luna marrón cubría el ojo derecho y parte de la oreja. Ella me miró pero no dijo nada. Yo también sentía que cualquier sonido que no fuera las ruedas sobre el asfalto mojado rompería aquel conjuro. Los últimos quince minutos que compartí con ella fueron del más puro silencio. Cuando llegábamos a su parada, nos abrazamos sin palabras. Ella esquivó al perro y se bajó del bondi.

Monday, February 02, 2009

Mi segundo tema preferido de los Betales: Get back.

bosques 05 (mujer cocacola)

Sunday, February 01, 2009

Ayer conocí a Edgard. Pero rebobinemos (¿rebobinar?, una palabra que va a dejar de existir en dos minutos). No me gusta mi pelo. No hay forma de que quede bien porque crece a velocidad y en cantidad inverosímiles. Así que hace una década decidí que no me iba a esforzar más. El otro día Euge me dijo que el sábado iba a ir a Edgard. Ayer la pasé a buscar y nos tomamos el 124 para ir al departamento en villa del parque. Tocamos el timbre y una chica bajó a abrirnos. ¿Hay mucha gente arriba?, preguntó Euge. Más o menos, cuatro, cinco personas.
Edgard es profesor de física pero cada sábado se convierte en peluquero. Desde la mañana hasta la noche, unas cuarenta personas van hasta su departamento para cortarse el pelo. Edgard no cobra un peso por su arte. Simplemente, le gusta cortar el pelo. Entonces, cada sábado abre las puertas de su casa y su comedor se llena de gente (la mayoría chicas) y de comida (mucha galletita).
Saludamos a Edgard que tenía tijeras y peine en las manos y nos sentamos a la mesa, aportamos la gaseosa y el humus que había preparado para la ocasión y ahí nomás todo fue como si uno se sentara a merendar con amigos. La conversación fluyó por la danza, el kung fu, anécdotas y muchas boludeces y risas. Edgard también participaba mientras hacía pasar una cabellera tras otra. Contó su teoría de la movilidad social en la pareja. Cuando uno está de novio, es lo más importante para el otro; cuando pasás a convivir, tu importancia se equilibra con el resto de las otras personas importantes; cuando te casás, alguien más pasa a ser el/la más importante (madre, padre, amiga); cuando tenés un hijo, bajás otro escalón más (primero la madre, después el hijo, después vos) y cuando el hijo tiene un perro quedás en el último nivel (primero madre, después hijo, después perro y recién ahí te toca a vos).
Todos felicies con sus cortes nuevos. Varias rondas de mate y taper vacío de humus. Dos horas más tarde fue el turno de Euge y su corte leonino y después el mío. ¿Y cómo lo querés? No sé, te dejo decidir a vos. Y se puso a trabajar. Creo que nunca vi a un peluquero cortar con tanta delicadeza. Ningún mechón que cortaba tenía más de dos centímetros. Me quedó más o menos bien (nunca me va a gustar mi pelo). A los otros presentes, cinco personas esperaban su turno, también les pareció copado (copado, otra palabra que ya no existe) mi corte. Charlamos un poco más, tomamos otro mate y juntamos nuestras cosas. Eran las nueve y media y todavía había gente esperando. Saludamos y agradecimos a Edgard. Una chica que hacía rato se había cortado el pelo pero que se había quedado a charlar se fue con nosotros.
Esperamos el mismo bondi mientras conversábamos. Viajamos en el 124 todavía charlando y riéndonos. Bajamos en Caballito y la chica siguió. ¿Viste que se parecía a Andrea?, dijo Euge. Nunca le preguntamos el nombre.

Friday, January 30, 2009

Ayer vi varios capítulos de los Simpsons, sí, desde que descubrí que pueden verse online no puedo parar. Vi uno que se llama La herencia de Mona. Tal vez estaba demasiado sensible, no sé, pero sentí como si se me cayera el corazón. Fue algo físico. Lo sentí en todo el cuerpo, un electroshock de vacío que te deja las manos medio dormidas, cosquilleando de angustia y tristeza.
Después el capítulo resuelve bien pero no logró quitarme la sensación.

Thursday, January 29, 2009

salero y carta 01

De chico me preguntaba por qué era tan fácil saber cuando uno estaba despierto y tan difícil entender que algo era un sueño. Mi hermana, toda misteriosa y con la crueldad de los adolescentes, me dijo: ¿Qué sabés si esto no es un sueño?. Y ahí me la cagó. Empecé a flashear. Pellizcate, me dijo. ¿Cómo? Que te pellizques así sabés. No, no quiero. Me daba terror decubrir que todo era un sueño. Ella se dio cuenta y empezó a perseguirme. Me acuerdo que yo corría mientras empezaba a llorar. No entendí la hijadeputez, no tanto de mi hermana sino de algunos sueños o de la realidad, hasta mucho tiempo después. En otra ciudad, me había tomado un bondi que me dejó en cualquier parte, en medio de un descampado (sí, estaba en pedo). Hacía un frío de cagarse, el asfalto sonaba a escarchado en cada paso. Creí reconocer un camino y empecé a correr. El vapor que salía de mi boca me humedecía de poco las mejillas, el viento me cortaba en los ojos. Corrí y corrí pero no parecía avanzar, el descampado era siempre el mismo. Entonces me acordé de mi hermana. Pensé en pellizcarme pero en vez de eso corrí más rápido. En algún momento, gracias al instinto del borracho, llegué a la casa donde me estaba quedando.

Ahora que lo pienso creo que nunca me pellizqué en mi vida.

Por dios, no pueden ser tan grosos.
Con ustedes Los simpsons:

"Cabo de miedosos" (el del programa de reubicación de testigos)


www.Tu.tv




"Nueva York vs Homero" (el que homero va a nueva york)


www.Tu.tv

Wednesday, January 28, 2009

A veces, lo único que se necesita es saltar:

I feel love, interpretado por Blue Man Group

bici majo 01

"Bici Májica"

Así empieza la historia que estoy escribiendo estos días:

"Mi mamá violó a mi papá. Un día me enteré de que mi vieja engañó a mi viejo para tenerme, para quedar embarazada de su cuarto hijo. Supongo que habrá dejado de tomar la pastilla. Claro que ninguno de los dos me lo dijo, en casa nunca se dice nada. Sólo me mostraron una carta de un amigo de ellos en la que preguntaba: ¿Éste es el hijo por el que acusaste a tu mujer de violadora?
Así nací yo."

Tuesday, January 27, 2009

Ayer anduve en bicicleta mientras escuchaba esta banda:

Gun´s n Roses y su Welcome to the Jungle

Maté a mi vieja con mis propias manos, mi viejo me persiguió por toda la ciudad (no tenía nada que ver con la muerte de ella), anduve feliz con mis roller, los gitanos me convidaron pasteles, cada vez que crucé la calle tuve que cagarme a trompadas con alguien, me morí en una estación de tren, me morí en plena calle, me morí en mi propia cama, me morí en una pileta vacía, cogí con una chica que me gustaba pero que no existía (ni siquiera en el sueño), cogí con otra chica que no me gusta (ni siquiera en la realidad) . Y cada día me despierto sólo para volver a dormirme.
El pueblo bolviano votó esta Constitución:


"En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra amazonia, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores. Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas. Así conformamos nuestros pueblos, y jamás comprendimos el racismo hasta que lo sufrimos desde los funestos tiempos de la colonia.
El pueblo boliviano, de composición plural, desde la profundidad de la historia, inspirado en las luchas del pasado, en la sublevación indígena anticolonial, en la independencia, en las luchas populares de liberación, en las marchas indígenas, sociales y sindicales, en las guerras del agua y de octubre, en las luchas por la tierra y territorio, y con la memoria de nuestros mártires, construimos un nuevo Estado.
Un Estado basado en el respeto e igualdad entre todos, con principios de soberanía, dignidad,
complementariedad, solidaridad, armonía y equidad en la distribución y redistribución del productosocial, donde predomine la búsqueda del vivir bien; con respeto a la pluralidad económica, social, jurídica, política y cultural de los habitantes de esta tierra; en convivencia colectiva con acceso al agua, trabajo, educación, salud y vivienda para todos."
(...)
"Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia."

Preámbulo de la Nueva Constitución Política del Estado.


Frases de la noche:

"Yo nunca escabio sobrio"

"Esa morocha está tan buena que se coge sola"

Friday, January 23, 2009

virasoro 01
Ayer íbamos por la calle a una cantina que me gusta, del Puente creo que se llama, que está por almagro, en la esquina de Rawson y Yerbal, justo cruzando el puente de la via. Es una de las pocas cantinas de barrio que quedan por acá. Una de las paredes está cubierta con un mural, una paisaje cubierto de nieve y de manchas de grasa y de humedad; en otra pared, una foto de Gardel y después ninguna otra decoración más que los pizarrones con el menú. Todo iluminado con luces fluorescentes y por las luces de la calle. Incluso la luz roja del semáforo, que a esa hora titila, ilumina un pooc. La cantina, además de ser barata, si te sentás junto a la ventana de noche, te ayuda a ver toda la magia del barrio. No sé, tengo la sensación de que desde ahí se proyecta la escencia de Almagro. Sí, claro, parece una esquina como cualquier otra, pero a cierta hora, sentado a la mesa de ese bar, te das cuenta de que no, de que esa esquina es mágica. En fin, en realidad quería contar otra cosa. Mientras íbamos caminando, a metros de llegar, encontramos tirados en la calle tres libros de Harry Potter: el el 4, el 5 y el 6. Estaban casi nuevitos, así que los agarramos. El resto de la noche nos dedicamos a conversar acerca de qué libros comprar con esos Harry Potter. La conversación fue larga y no llevó a ningún lado. Es que hay demasiados libros que faltan leer y siempre nos desviábamos a los libros que ya habíamos leído. Y a veces hablar de lo que uno conoce es más divertido que chamuyar lo que no sabe. Además yo andaba medio distraido, esperando ver no sé qué por la ventana.

Thursday, January 22, 2009

Esta mujer es poder puro

Tracy Chapman, Talking about a revolution (sí, ya la había publicado hace un par de años)


y la mañana llegó de a pedazos, como si algo se hubiera roto por la noche. Primero golpearon las ventanas. Golpes terribles. Daba miedo levantarse para cerrarlas. Entraba algo de luz, aunque afuera recién despuntara el amanecer. Los autos pasaban sin hacer ruido. La luna todavía estaba ahí. Ella también. Aunque ya habíamos decidido separarnos. Al final me levanté, cerré la ventana y salí del cuarto. Entré al baño. En el espejo vi, dos cicatrices bajaban por mis mejillas. Dos surcos por donde tendría que haber arrastrado lágrimas. Pero ahora ya todo estaba roto. Entré a la cocina y, por última vez, preparé su desayuno preferido.
villa ventana 02

Wednesday, January 21, 2009

Compañía Inshallah


Una vez me contaron que la fábrica de Guiness produce 9 millones de litros por día; de los cuales 5 millones son exportados y los otros 4 millones consumidos en Irlanda. Pero Irlanda tiene una población de 4 millones de habitantes. Es decir, cada irlandés toma un litro de Guiness diario. Esto es si contamos en el promedio a todas las personas que no beben y a las otras que no toman Guiness.

Irlanda, un sobrio ejemplo de birra.


Recién llegado, antes de que se me borre, la frase de la noche:


"Es cierto, dije que no iba a escabiar más, pero estaba borracho cuando lo dije"


Tuesday, January 20, 2009

A veces pasa que uno bebe alguna que otra copa demás, se levanta con una resaca desmedida y se queda todo el día tirado en la cama, jurando a diosito, te lo juro, si me sacás de ésta no vuelvo a tocar un vaso en mi vida. Claro que diosito nunca te saca de esos momentos, así labura el chabón, pero sí te engaña con algo de olvido. Digo te engaña porque, aunque uno no recuerde bien cómo se hizo ese corte (¿pero cómo que atravesé una ventana? ¿pero qué pasó? ¿en serio? cualquiera, soy cualquiera) ni casi nada de aquella noche, sí recuerda por el resto de su vida esa noche de la que no se acuerda nada. La vida tiene esas putadas.
Cierro los ojos, mis párpados mastican y mastican pero no hay forma de deshacer la masa que se formó. Cuando era chico a veces me metía bocados demasiados grandes en la boca y tardaba todo el almuerzo en comer uno solo, en especial si era asado. Cierro con fuerza los ojos, vuelvo a abrirlos y espero que nadie me mire, pero no hay lágrimas que escupir. El agua tampoco ayuda a tragar toda esta mierda. Cierro los párpados, con las pupilas intento disolver ese resplador que me empuja para adentro. Cuando era chico a veces comía ocho, nueve sugus a la vez y también era imposible de masticar. La saliva se acumulaba hasta ahogarme. Busco en la cocina. No hay nada. Sí, hay pan. Pan negro. Me meto un bollo entero en la boca, meto otro. ¿Entra otro más? Entra. No mastico, me seco. Cierro los ojos, me trago.

Monday, January 19, 2009

Ayer me regalaron este momento.


ventana pelota y flor 01

Sunday, January 18, 2009

Hoy estoy Un día perfecto para el Pez Banana de Salinger
, estoy Construcción de Chico Buarque. Las dos obras son esta misma sensación de domingo a la tarde, esta desesperación tranquila de comprenderlo todo y entonces no entender por qué todo. Tanta belleza y tanta tristeza.
Sentado en el rincón preferido de mi casa (a la mesa del comedor, frente a la ventana), veo un momento hermoso. No logro fotografiarlo (ni siquiera lo intento, merezco la derrota). Las luces están apagadas, la ventana abierta pero las celosías cerradas (atadas con una bolsa de plástico, para que no golpeen con el viento). La luz rayada en blanco y negro apenas ilumina la mesa: mate, termo, taza amarilla y blanca. De la calle llega el sonido de siesta, de domingo a las tres de la tarde. La bolsa de plástico se mueve en un intento de libertad y provoca una ligera sombra de pájaro.

o

A la hora de la siesta,
sombra de plástico.
Anhelo de pájaro.


En este momento, mi amiga Paula está volviendo a su Barcelona (hace un par de años hubiese escrito se está yendo a). A pesar de que vive cruzando el Atlántico, de que discrepamos en muchas cosas, de que a veces no nos hablamos por un tiempo y de que venimos discutiendo hace más de una década, es la persona con la que mejor me comunico, mi banda ancha con el mundo. En nuestras conversaciones comprendí muchas cosas, tal vez la más importante: la necesidad de lo inútil.

Sí, te voy a extrañar.

Friday, January 16, 2009







No sé bien qué me gusta de Robbie Williams aparte de que me gusta ser hittero y grasa. El tipo no canta tan mal, la banda que tiene es zarpada de grosa y los temas están bien. Pero no es eso. Me gusta la onda del chabón, así medio chanta y canchera. Sí, creo que es eso.
Les dejo Let me entertain you de Robbie Williams, en uno de los recitales más zarpados que haya visto (fui a verlo en river pero no fue tan groso como éste en Knebworth)

Wednesday, January 14, 2009

Una vez jugaba a la escondida con mi hermana. Ella se puso a contar y yo subí raudo (ja, la primera vez que escribo esta palabra) al baño grande (no tan grande, pero sí el más grande de la casa de mis viejos). Sin encender la luz me escondí en el espacio que queda entre la bañera y el mueble del lavamanos. Ahora lo miro y no puedo creer que yo pudiera entrar ahí. En fin. Me metí y esperé en silencio, atento al sonido de pasos de mi hermana. Pero oí a alguien más subir las escaleras, era mi viejo. Cagado de risa pensé: Ahora, mientras esté cagando o meando, salgo y lo asusto. Mi viejo entró, encendió la luz y empezó a echarse un cloro. Yo ahí, sentado en el piso, con un brazo apretado contra la madera y el otro contra la loza, no quise moverme. Había algo que me dijo mejor no. Es ese mismo algo que ahora me dice menos mal, pero no sé bien por qué. Cuando bajé, me encontré a mi hermana tomando la merienda. Como no había podido encontrarme, prefirió el nesquik.
La mirada no se forma con los ojos abiertos. No es lo que uno ve en el mundo lo que nos modifica, sino lo que vemos adentro, lo que se nos metió del mundo. Acabo de darme cuenta de esto. Por eso a veces encontramos a alguien y nos recuerda a otra persona. Tal vez ni siquiera se parecen pero la forma de hablar, de moverse y, en especial, de mirar te dicen que esas dos personas compartieron algo. Se llevaron una misma parte del mundo adentro y la miraron y la miraron y la miraron. Hasta que ya no pudieron dejar de mirar. Aunque sus ojos vean algo más o a alguien más, nunca dejan de mirar esa parte del mundo que ahora les pertenece sólo a ellos. Y cuando uno dice "hay algo de ella que me hace acordar a" en realidad está reconociendo en la mirada, en las palabras, en la voz, esa parte del mundo.


Mercy Street de Peter Gabriel y All my pretty ones de Anne Sexton