Sunday, February 21, 2010

La primera porno que vi en mi vida era de mis viejos. Eso podría explicar tantas cosas. En fin, decía, la primera película porno que vi la encontré en un cajón en el cuarto de mis viejos. No me acuerdo qué estaba buscando ahí, seguro unas monedas para ir a los fichines, cuando debajo de una pila de ropa vi una caja de plástico con fotos de minas en culo. En culo, como nunca antes había visto; en culo con pelos entre las piernas. Saqué los videos, eran tres. En la casa no había nadie, así que supongo que era fin de semana o verano. Apreté el eject de la videocasetera que hacía ese ruido a robot antes de levantarse una tapa por arriba. Metí el casette y puse play. Se ve que mis viejos ya habían usado ese video porque estaba por el medio. Y entonces así, de golpe, sin siquiera escena previa, dos cuerpos me enseñaron dónde iba cada cosa. Todavía no me masturbaba y no supe qué hacer con tanta incomodidad. Bueh, no exageremos, tampoco es tanta. Pero en ese momento no supe que hacer. Al toque llegó alguien, guardé los videos donde los había encontrado y me fui a mi cuarto. Los días siguientes, cada vez que podía, seguí con mi instrucción. Un buena tarde que estaba acostado boca abajo mirando una escena que me gustaba particularmente (no, no les voy a decir cuál) me di cuenta de que se sentía muy bien moverse arriba abajo. Y arriba abajo arriba abajo, acabé. Me mojé el calzón, el pantalón y probablemente las sábanas de la cama de mis viejos. Sí, un asco. Y obvio que no hice nada con las sábanas. Guardé los videos y me fui a limpiar. Esto está bueno, pensé. Así que estuve pajero un buen tiempo hasta que un día los videos no estaban más donde siempre. Revolví todo el cuarto de mis viejos y nada. Fue entonces que maduré un poco. Salí de casa y me conseguí mi propio porno.

2 comments:

Patto said...

Hermosa historia!
:D

Anonymous said...

Como extrañaba leer este blog! ja
muy buena historia, y muy detallada! Sol