Wednesday, April 29, 2009

Las palabras se me están vaciando, quedan secas y se caen con tanta facilidad. ¿Les pasó alguna vez? Pore ejemplo, veo el teclado y describo que es negro, tiene 92 teclas, refleja la luz amarilla de la lamparita; también podría contarles lo que se siente al presionar la T, la P, la J, con su puntito en relieve; hasta podría decir que me gusta rozarlo para que haga ese ruido a plástico, que es como el murmullo de un arroyo de piedras de plástico. Pero no alcanzaría, todo estaría sobrando, cada una de estas letras que rebotaron contra las yemas de mis dedos no estarían diciendo nada del teclado. Las palabras no tienen nada que ver con el teclado. Como si tratara de describir una comida sólo por sonidos, yo sé que tiene sabores, texturas, olores y colores pero sólo estoy pudiendo decir que la milanesa está en silencio.

2 comments:

Patto said...

La escritura siempre es un intento, un límite, una aproximación...

Eso es lo que la hace tan inacabable, tan maravillosa.

Lucía said...

Es re lindo lo que escribís... Respecto de la milanesa, el lunes me senté frente a una de las que hace mi abuela; con mucho ajo y perejil, y la muy guacha no me dejó meter bocado, je.