Tuesday, April 21, 2009
Hace mucho que no veo a mi vecina que tiene una mancha de nacimiento. Creo que ya lo conté pero igual la describo: es rubia, con ojos celestes casi turquesas y una mancha rosada que le cubre la mitad de la cara. Tiene una expresión de haber sufrido, tal vez por la mirada de los otros, no sé. Siempre me intrigó mucho y me gustó algo. Hoy vi una cabellera rubia que entraba al edificio y pensé que era ella pero cuando se dio vuelta era una chica linda, nada más que linda. La verdad es que mi vecina es una mujer hermosa (y eso que no me gustan las rubias) pero no tanto por su aspecto exterior sino porque transmite algo. No sé bien qué es pero cuando te mira te sentís turista de su mundo.
Durante toda mi primaria y secundaria me vi obligado a levantarme a las 6:45 de la mañana. Y siempre, maldita sea, mis viejos tenían la radio encendida con el programa de Magdalena Tempranísimo y su musiquita tan característica. Odiaba esa musiquita, la voz de Magdalena y las canciones de María Helena Walsh (que me encantaban pero que odiaba). Mi cuerpo reaccionaba, como si lo tuviera tatuado en los huesos, con una sensación de impotencia, furia y tristeza, una sensación que es esas tres sensaciones, cuando escuchaba uno solo de esos acordes o la voz de esa hijaputa. Para mí era un momento de mierda de no querer levantarme ni a palos de la cama y de encima empezar a recordar el trabajo práctico que no había terminado, la tarea que no había hecho o el examen del que no sabía ni una coma. Y si llovía, peor. Tenía que salir de casa con frío, todavía de noche, para mojarme mientras ponían I´m singing in the rain. ¿Se dan cuenta de lo sádico que es eso? Es para cagarlos a trompadas. Y después caminar entre los porteros que a esa hora salen a baldear las veredas y los canillitas que terminan de acomodar lo diarios y la puta que los parió.
Años más tarde, trabajé en Multicanal de 0 a 6 de la mañana (ya contaré algo más de esa época) y los porteros y los canillitas eran el símbolo de que el día había terminado. A veces pasaba junto a una radio encendida, escuchaba la musiquita y volvía a tener esa sensación. Entonces caminaba más rápido tratando de sólo pensar en que ya iba a acostarme con mi mujer de aquel entonces y que seguro ella iba a querer poner sus pies fríos entre mis piernas y yo me iba a quejar sólo para seguir ese juego, porque en realidad me encantaba.
Ahora, hace años que no la escucho pero puedo imaginarme cómo sería: ¿se acuerdan cuando se levantaban a la misma hora de siempre pero sabiendo que ese día no tenían que ir al colegio? Una sensación de paz, de haberle robado, sin cartas, dos puntos al destino.
Años más tarde, trabajé en Multicanal de 0 a 6 de la mañana (ya contaré algo más de esa época) y los porteros y los canillitas eran el símbolo de que el día había terminado. A veces pasaba junto a una radio encendida, escuchaba la musiquita y volvía a tener esa sensación. Entonces caminaba más rápido tratando de sólo pensar en que ya iba a acostarme con mi mujer de aquel entonces y que seguro ella iba a querer poner sus pies fríos entre mis piernas y yo me iba a quejar sólo para seguir ese juego, porque en realidad me encantaba.
Ahora, hace años que no la escucho pero puedo imaginarme cómo sería: ¿se acuerdan cuando se levantaban a la misma hora de siempre pero sabiendo que ese día no tenían que ir al colegio? Una sensación de paz, de haberle robado, sin cartas, dos puntos al destino.
Monday, April 20, 2009
A mi amiga punky le gustan los covers. A mí también. Nunca aprecié la originalidad como un bien en sí mismo. Cuando la gente dice "es original" a mí no me dice nada. Como sabrán, me gustan los plagios, las copias, los clichés. Claro, hay que aportarle un algo, una mirada personal a la cuestión. Hay cosas que leí que me gustaría escribir, hacer mi versión. Debería haber un libro de covers de cuentos. No sé si hay.
Thursday, April 16, 2009
Wednesday, April 15, 2009
Una vez fui a un campamento del colegio, de esos que se hacían en invierno y uno iba más que nada para cagarse de frío, escabiarse y supongo que para fumar y coger para aquellos que ya fumaban y cogían. Como era de esperar, la primera noche tomé como un hijoputa y debo haberme mandado una serie de escenas impresentables que por suerte olvidé (como ya saben, tengo buen olvido). Lo que me acuerdo muy bien es que tarde en la noche me senté a las luces de una planta de jazmines. Claro que todo olía a jazmines, que se veían medio azules, que los pétalos eran como agua tibia pero lo que no encajaba en todo eso era la voracidad que sentí en ese momento. No tenía nada que ver con el hambre. Supongo que ustedes también la sintieron en alguna noche de alcohol. Así que no pude, más bien no quise, evitarlo y arranqué un jazmín. Me lo comí entero, como si fuera una frutilla. Creí reconocer cierto dulzor y probé otro. Y otro y otro hasta que el pobre arbusto se quedó sin sus flores. Al día siguiente me levanté cuando todos todavía dormían. Caminé entre restos de la noche y fui hasta el lago. Me senté en la orilla y supuse que los jazmines me habían salvado de la resaca. Mi imaginación se quedó ahí, en esa gratitud que sentía sin lograr darle otro significado.
Tuesday, April 14, 2009
Monday, April 13, 2009
Wednesday, April 08, 2009
Cuando se comprende del todo, se deja de amar. Tal vez, la búsqueda, el hambre que da la curiosidad, el vértigo de lo que se vislumbra pero no se ve es lo que mantiene el amor a flote. Una vez que nuestra conciencia llega a cada rincón, hay algo que se hunde. Por suerte, esto es casi imposible.
Por suerte, todos tenemos secretos.
Por suerte, todos tenemos secretos.
Tuesday, April 07, 2009
Monday, April 06, 2009
"Lo que Lu ve"
"Expresar es decir lo que no se siente", Fernando Pessoa.
Empecé con el Libro del desasosiego y me siento muy afortunado. Voy pocas páginas pero Pessoa ya me deslumbró. Me hace pensar en un Kafka más crudo (si se me permite). Y es ese desasosiego (qué música, qué precisión) lo que los une.
Saturday, April 04, 2009
Friday, April 03, 2009
No, ya te dije, no puedo amarte. Porque ya estoy enamorado de otra mujer. En serio, muy enamorado. De una chica. No sé cómo se llama. ¿Qué importa? Está bien, no me creas. ¿Para qué te voy a contar si no me creés? En el bondi, la veo todas las mañanas. Sube en San Martín, en el Mcdonalds. ¿Como voy a hablarle si no la conozco? ¿Estás loca? No sé, que es muy linda. Pero no es eso. Si, vos sos más linda, es verdad. Pero ya te dije que no es eso. Es morocha. Morocha y de pelo largo. No, más largo, hasta la cintura casi. No sé, ¿y qué le podría decir? Va a pensar que estoy loco y voy a tener que cambiar de bondi. No, así está bien, prefiero verla cada mañana.
¿Estás despierta? ¿Sabés qué? Ya sé qué es lo que me gusta de ella. Lleva el pelo atado pero siempre después de sentarse se lo desata y se lo va peinando. Así, con la mano.
¿Estás despierta? ¿Sabés qué? Ya sé qué es lo que me gusta de ella. Lleva el pelo atado pero siempre después de sentarse se lo desata y se lo va peinando. Así, con la mano.
Thursday, April 02, 2009
Wednesday, April 01, 2009
Ayer juntaba las fotos para mandarlas a copiar y me di cuenta de que son todas iguales. Claro, no iguales iguales, pero todas tienen la misma mirada. También me di cuenta de que me salen muy fácil y creo que eso no está bueno porque quiere decir que ni siquiera las estoy buscando sino que es lo único que estoy viendo. Tal vez sea el momento de tomar una decisión: llevo todo esta onda claroscurada al límite (cosa que ni siquiera sé qué significa) o cambio de onda (cosa que tampoco sé qué sería). Lo importante es que ya me emboló.
Tuesday, March 31, 2009
Monday, March 30, 2009
Friday, March 27, 2009
Algo que encontré entre archivos viejos:
Antes de que Mariela me diera aquel beso había tenido que escuchar que yo no le gustaba, que nunca iba a gustarle, me había dicho que era patético, la había visto salir con otros tipos: más estúpidos y más feos, incluso algunos que eran una mierda de persona. Pero al fin, en aquella salida que mis compañeros de oficina organizaron en mi último día de trabajo, Mariela se acercó a mí. Aunque los dos sabíamos que era por lástima lo disfruté como si estuviera enamorada.
Al día siguiente me levanté de la cama cuando era otra vez de noche. Arrastré la resaca hasta el baño, me metí debajo de la ducha y abrí la llave de agua fría. Cuando salí me di cuenta de que todavía tenía puesto un pantalón empapado y de que no había ninguna toalla cerca. Me miré en el espejo mientras la ducha abierta hacía rebotar su murmullo contra los azulejos. Mejor callate, dije. Me lavé los dientes, vomité y volví a lavarlos. Sentí un corte la parte interior del labio. Aunque no me dolía, era profundo, como si faltara un pedazo de carne. En el espejo casi no se notaba, para verlo tenía que doblar el labio y tirar hacia abajo.
Ahora, cada vez que mi mujer me da un beso, su lengua se demora en aquella, su primera, cicatriz.
Antes de que Mariela me diera aquel beso había tenido que escuchar que yo no le gustaba, que nunca iba a gustarle, me había dicho que era patético, la había visto salir con otros tipos: más estúpidos y más feos, incluso algunos que eran una mierda de persona. Pero al fin, en aquella salida que mis compañeros de oficina organizaron en mi último día de trabajo, Mariela se acercó a mí. Aunque los dos sabíamos que era por lástima lo disfruté como si estuviera enamorada.
Al día siguiente me levanté de la cama cuando era otra vez de noche. Arrastré la resaca hasta el baño, me metí debajo de la ducha y abrí la llave de agua fría. Cuando salí me di cuenta de que todavía tenía puesto un pantalón empapado y de que no había ninguna toalla cerca. Me miré en el espejo mientras la ducha abierta hacía rebotar su murmullo contra los azulejos. Mejor callate, dije. Me lavé los dientes, vomité y volví a lavarlos. Sentí un corte la parte interior del labio. Aunque no me dolía, era profundo, como si faltara un pedazo de carne. En el espejo casi no se notaba, para verlo tenía que doblar el labio y tirar hacia abajo.
Ahora, cada vez que mi mujer me da un beso, su lengua se demora en aquella, su primera, cicatriz.
Thursday, March 26, 2009
Estoy escuchando Fito Páez, el Amor después del Amor. Creo que es el primer cd que me regalaron. Me acuerdo que pensaba que era un disco de minitas (no estaba tan errado) pero igual lo escuchaba. Me gustaba ése mismo tema, el Amor después del Amor. No sé por qué, supongo que por el ritmo. La primera vez que lo oí, estaba sentado sobre la alfombra marrón del altillo, cuando mi hermano tenía ahí su cuarto. Ahora es un depósito de porquerías, como el 70% de la casa. Mi hermano escuchaba la radio mientras hacía algo en su computadora. Yo siempre estaba silenciosamente rogando que me prestara la compu para jugar a algo y él se aprovechaba de eso, el muy zorete. En fin, lo que quería contar es que recién ahora, sí, ahorita mismo, interpreto de alguna forma esa frase: el Amor después del Amor. Tengo varios cuentos que tratan de eso. Qué pasa con el amor que todavía se tienen una pareja que se separa, que ya se separó hace años, que les gustaría separarse pero no logran hacerlo. Qué pasa con el amor hacia los padres, que muchas veces existe a priori pero que después pasa algo, se seca, se inunda, se evapora y uno tiene que andar por el mundo pisando esa historia, tratando de regarla de a poco, de secarla con cuidado, de transformarla en algo tangible. La verdad es que no sé qué habrá querido decir el Fito pero al parecer aquel día, sentado conmigo en la alfombra marrón del altillo, me condenó a la cursilería. Ahora cuando escribo me la paso lidiando con la decepción, la ternura, el odio, la obsesión, la nostalgia, la necesidad, el cariño, la desesperación y todas esas otras formas de amor que surgen del amor.
Wednesday, March 25, 2009
El otro día fui a buscar el Gaijin que compré por interné. Me pasaron la dirección de una casa de fotografía en el microcentro. Toqué timbre, miré las cámaras, los lentes, los trípodes mientras esperaba que me abrieran. Entré. Disculpe, vengo a buscar un libro que compré por internet. Llamaron a alguien, una chica que apareció detrás de una mampara. Ah, sí, venís por el libro. Se estiró y agarró un Gaijin blanco reluciente. Te debe gustar mucho el autor. ¿Cómo? Que debés ser fan del autor para poner su nombre en tu meil. Yo soy el autor. ¿Si?, la chica abió la solapa del libro, miró la foto, me miró, volvió a mirar la foto y volvió a mirarme. ¿Y para qué comprás tu propio libro? Porque en la editorial no tienen más. De pronto, sostuvo el libro con las dos manos y lo atrajo hacia su cuerpo. Me gustó, eh. Qué bien, gracias. No, en serio, me gustó. Lo vendo porque no tengo lugar en la biblioteca y la plata me sirve para comprar otro libro que no haya leído. Claro, sí, entiendo. Ahora abrazaba el libro como si fuera el peluche que la acompañó toda su vida. No sé, me da vergüenza venderlo, vendértelo a vos. No, está bien, yo lo necesito, está bien que lo vendas. No, no sé, me da mucha vergüenza. Pero en serio lo necesito. Ya ni me miraba. Buscó una bolsa donde guardó el libro y me la pasó. Le entregué un billete de cincuenta. Mientras buscaba el vuelto me preguntó si estaba escribiendo otra cosa.
Monday, March 23, 2009
Ayer fui a Velez, a ver a Peter Gabriel. Gracias a la generosidad de la fortuna y de mis hermanos tuve la oportunidad de ir a platea. Nunca había ido a un recital fuera del campo. Creía que era así cómo había que disfrutar un recital, parado, contra las vallas, saltando, rozándose con la gente. Pero tengo que reconocer, tal vez sea esto de no tener más veinti, que me encantó estar sentadiro, ver bien todo, el escenario, reconocer a los artistas y que se vean enteritos y no sólo un hombro, un brazo o la cabeza cuando se tenía suerte. Es cierto que hay algo en el campo que no existe en otra partede un estadio, pero bueh, para una onda Peter Gabriel no era tanto lo que me estaba perdiendo.
Ahora pasemos al recital. Estuvo increíble. Sonaron de la puta madre. Creo que fue el recital con mejor sonido que haya ido en mi vida. Peter todavía la rockea y descubrí que me gusta mucho su voz. La banda sonaba en el piso de concreto, en las sillas de plástico y en los huesos. Un tema en particular, Darkness, que les dejo, te asustaba cuando sonaba un acorde grave. Mierda, qué está pasando. Es que posta te sacudía las costillas. Estuvieron impecables durante todos los temas y te hacían pasar de la intimidad al más puro metal con una delicadeza exquisita. Tuvo varios finales. Primero Red Rain, después Father Son y terminó con Biko. A partir de aquí, depende de ustedes, dijo y se fue del escenario mientras la banda seguía tocando y el público gritando. O O Ooooooooooooooo. De a uno se fueron yendo hasta que solo quedó el batero y la gente no dejaba de cantar. Al final tocó el último compás y apagaron todas las luces de golpe. Como dije, increíble.
Darkness de Peter Gabriel
Ahora pasemos al recital. Estuvo increíble. Sonaron de la puta madre. Creo que fue el recital con mejor sonido que haya ido en mi vida. Peter todavía la rockea y descubrí que me gusta mucho su voz. La banda sonaba en el piso de concreto, en las sillas de plástico y en los huesos. Un tema en particular, Darkness, que les dejo, te asustaba cuando sonaba un acorde grave. Mierda, qué está pasando. Es que posta te sacudía las costillas. Estuvieron impecables durante todos los temas y te hacían pasar de la intimidad al más puro metal con una delicadeza exquisita. Tuvo varios finales. Primero Red Rain, después Father Son y terminó con Biko. A partir de aquí, depende de ustedes, dijo y se fue del escenario mientras la banda seguía tocando y el público gritando. O O Ooooooooooooooo. De a uno se fueron yendo hasta que solo quedó el batero y la gente no dejaba de cantar. Al final tocó el último compás y apagaron todas las luces de golpe. Como dije, increíble.
Darkness de Peter Gabriel
Wednesday, March 18, 2009
Tuesday, March 17, 2009
Mierda. Acabo de terminar Un mundo para Julius de Bryce Echenique y me dejó una sensación de pérdida horrible. Hermosa. Terrible. Estoy con ganas de llorar y de reír, de tomar whisky, comer hasta reventar, correr y correr, todo al mismo tiempo. Mañana lo explico mejor. Pero el borrachín me conmovió.
Monday, March 16, 2009
Escena de cuento:
Me gustaría acordarme de todo lo que me dijo esa noche. Recuerdo que le dije que yo no estaba enamorado. Es que me insistió. O tal vez no tanto, pero ya era imposible sostener su no mirada, su espalda entortugada debajo de la sábana, el pelo tan largo, tan lacio. Sos un tarado. Dijo tantas cosas. A manotazos desgarraba todas las envolturas. A tientas buscaba las palabras, se equivocaba, retrocedía y volvía a embestir. Habló de que hay un copado por barrio, de que ella era la copada del abasto y la campeona de Capital. Sos un tarado, eso lo dijo muchas veces. Necesito puchos. Bajamos, caminamos tres cuadras al único kiosco abierto a esa hora. Caminamos de la mano. Volvimos. No quiero subir, dijo. Bueno, tomemos un café. No quiero. Bueno, me tomo un café. Nos sentamos a una mesa en la calle. El café estaba delicioso. Dijo tantas cosas. La seducción es una mierda, hace que el amor sea pedorro. Y no quiero un amor pedorro, dijo. Pedorro era lo único que podía decirse. El tiempo y el espacio apretaban y ahí, debajo de la noche, sólo encastraba pedorro, con todos sus ángulos y aristas. Pedorro. Otro manotazo y esta vez era la última envoltura, detrás del mundo apareció un rayo de luz que me pegó de lleno. Me miró. Claro, ahora me querés. ¿Ves que sos un tarado?
Me gustaría acordarme de todo lo que me dijo esa noche. Recuerdo que le dije que yo no estaba enamorado. Es que me insistió. O tal vez no tanto, pero ya era imposible sostener su no mirada, su espalda entortugada debajo de la sábana, el pelo tan largo, tan lacio. Sos un tarado. Dijo tantas cosas. A manotazos desgarraba todas las envolturas. A tientas buscaba las palabras, se equivocaba, retrocedía y volvía a embestir. Habló de que hay un copado por barrio, de que ella era la copada del abasto y la campeona de Capital. Sos un tarado, eso lo dijo muchas veces. Necesito puchos. Bajamos, caminamos tres cuadras al único kiosco abierto a esa hora. Caminamos de la mano. Volvimos. No quiero subir, dijo. Bueno, tomemos un café. No quiero. Bueno, me tomo un café. Nos sentamos a una mesa en la calle. El café estaba delicioso. Dijo tantas cosas. La seducción es una mierda, hace que el amor sea pedorro. Y no quiero un amor pedorro, dijo. Pedorro era lo único que podía decirse. El tiempo y el espacio apretaban y ahí, debajo de la noche, sólo encastraba pedorro, con todos sus ángulos y aristas. Pedorro. Otro manotazo y esta vez era la última envoltura, detrás del mundo apareció un rayo de luz que me pegó de lleno. Me miró. Claro, ahora me querés. ¿Ves que sos un tarado?
Sunday, March 15, 2009
Thursday, March 12, 2009
Wednesday, March 11, 2009
Monday, March 09, 2009
Hace unas semanas que no escribo nada. Me siento frente a la compu y mis dedos se paralizan. Encima odio esto, escribir acerca de que no me sale escribir. Es una pelotudez. Pero qué sé yo, tal vez las pelotudeces también son necesarias. Lu dice que no escribo porque no quiero, que eso es lo más triste. Y pone triste lo que dice.
OK. Ahora me siento, pruebo cualquier cosa y lo subo al blo. Ahí se ven, babosos.
OK. Ahora me siento, pruebo cualquier cosa y lo subo al blo. Ahí se ven, babosos.
El otro día fui a ver La orquesta inestable y Lapsus! Llegamos un par de temas tarde y el lugar estaba lleno. Encontramos un par de sillas vacías y nos sentamos con unas cervezas palermo de diez pesos. La orquesta sonaba bien, como siempre, pero muy bajo. Después me explicaron: "No esperábamos que vieniera toda esta gente" El lugar estaba repleto con gente parada contra las paredes y demasiada conversación. La orquesta tenía que pelear por el espacio audible y, claro, tres tipos (dos violas, un contrabajo, todo acústico) contra cerca de cien personas es una lucha desigual. De todas formas estuvieron muy bien. Se notaba que lo estaban disfrutando y los aplausos surgieron de pie.
Después llegaron los de Lapsus! Entonces sí. Una onda más partusera, luces y amplificadores. Más alcohol en la sangre de todos y ya no me acuerdo de mucho más. De todas formas estoy seguro que de que estuvieron bien, esos tipos siempre suenan bien.
Acá les dejo una foto de Lapsus!, una de las pocas que mi borrachera no llegó a mover.
Después llegaron los de Lapsus! Entonces sí. Una onda más partusera, luces y amplificadores. Más alcohol en la sangre de todos y ya no me acuerdo de mucho más. De todas formas estoy seguro que de que estuvieron bien, esos tipos siempre suenan bien.
Acá les dejo una foto de Lapsus!, una de las pocas que mi borrachera no llegó a mover.
Tilsa coincide con Euge. Los dormilones no tenemos onda. Todo lo interesante que puede ser un tipo se pierde en esa ensoñación de papar moscas que tanto nos afecta. Los dormilones hinchan las pelotas, dicen. Los dormilones son unos sonsos. Yo tenía claro esto pero no pensé que se notara. Al parecer hay una diferencia abismal entre el tipo ganador que no le da bola a nadie y nosotros los dormilones. La acción (no darle bola a nadie) es la misma pero la actitú es opuesta. Y como sabemos, la actitú lo es todo.
Friday, March 06, 2009
Pocas veces tendrán oportunidad de hacer mejor negocio. Dos bandas muy grosas en el mismo lugar, en la misma noche, en los mismos 10 pesos.

La orquesta inestable y Lapsus!

La orquesta inestable y Lapsus!
Thursday, March 05, 2009
Wednesday, March 04, 2009
Tuesday, March 03, 2009
Monday, March 02, 2009
Terminé de leer El libro de la risa y el olvido. No me gustó. Está bien pero no aportó mucho. La prosa funciona, aunque se zarpe de explicativa. Lo que me pasó es que las historias nunca terminaron de cuajar. Creo que se apoya demasiado en eso de dejar al descubierto la construcción de los personajes (que en sí no está mal) y por eso pierde equilibrio. Son varias historias independientes que quieren apuntar a estos dos tópicos de la condición humana: la risa y el olvido. Falla al quedarse en la superficie. Es más, cuando al final quiere profundizar un poco, llevando a una adulta al mundo de los niños, se vuelve tedioso.
Lo que más me gustó es la definición de "lítost", una palabra en checo que según Kundera es intraducible. Vendría a ser una combinación de humillación, vergüenza, impotencia y bronca.
Lo que más me gustó es la definición de "lítost", una palabra en checo que según Kundera es intraducible. Vendría a ser una combinación de humillación, vergüenza, impotencia y bronca.
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