Wednesday, January 14, 2009

Gracias a Vix, recuperé textos que creía perdidos. Son unos quince cuentos y algunas boludeces que escribí entre 1999 y 2002. Es decir, anteriores a Gaijin y toda la bola. Cuando ni se me cruzaba por la cabeza que alguna vez iba a poder publicar algo. Y hay cosas que están buenas. Acá les dejo una de las boludeces:

Linda escribe: letras redondas que nunca pisan los renglones salvo cuando deben hacerlo. Escribe con lentitud, la birome se hunde para crear un surco negro en la hoja de su diario íntimo, tapas rosadas y pequeño candado. Escribe que está enamorada de Martín, su hermano mayor, y que pronto Martín se enamorará de ella. Y al poner el punto al final de esta frase el papel cede ante la presión para crear un pequeño orificio en la hoja.
Linda baja cuando la llaman a comer, sólo tres platos sobre la mesa. ¿Y Martín?, pregunta. Su hermano cenará afuera. Ella dice que no tiene hambre, que debe estudiar para el examen del martes y sube a su habitación. Abre una de las puertas de su armario de madera pintada con calcomanías y posters de sus cantantes preferidos, quita dos cajas del segundo estante para buscar su diario. La llave que cuelga de su cuello abre el candado. Linda escribe: letras que se enroscan en los renglones. Escribe y la birome tacha y vuelve a escribir: Martín es un estúpido, lo odio; odio a Martín, que es un estúpido; Martín estúpido odio. Llena dos hojas con combinaciones de estas tres palabras hasta que su hermano detiene el auto en la puerta de la casa. Lo espera en el pasillo que da a su habitación. Martín pasa junto a ella, olor a cigarrillos, a alcohol y a perfume de mujer, y se encierra en su cuarto. Linda intenta abrir la puerta, empuja con fuerza pero a pesar de los golpes y gritos no logra que ni su hermano ni la puerta cedan. La hoja de su diario recibe líneas que se cruzan en ángulos cerrados, surcos negros que a veces rompen el papel y continúan en la hoja de abajo. Cuando la birome se rompe, Linda se calma. Arranca la primera hoja, la segunda y todas las demás hasta quedarse con una sola. Letras redondas que flotan sobre los renglones escriben con lentitud: Martín me quiso violar. El diario de tapas rosadas posa, sin candado, sobre el piso de madera del pasillo.

2 comments:

{ maría } said...

que lindo MAta , belio belio.

Victoria said...

Realmente muy bonito!!