Wednesday, February 28, 2007

Estoy escribiendo un artículo sobre las tintorerías japonesas y necesitaba un lado más verdadero, así que me escribí esto para ver si podía aportar algo. Estaba a la espera de una foto adecuada para subirlo al blog, pero creo que eso va a tomarme mucho tiempo, así que ahí va.

Mi abuela, como muchos otros japoneses de la época, tenía una tintorería al frente de su casa. Cada mañana mi viejo me dejaba ahí porque tanto él como mi vieja trabajan todo el día hasta casi la noche. Como decimos en mi familia, fuimos criados a control remoto. Por lo general, mi abuela todavía dormía cuando llegábamos con mi hermana. La casa, habitada por unas cincuenta plantas, estaba en silencio a esa hora. Entonces subíamos la escalera altísima y empinada que llevaba a su cuarto. Muchas veces le cantábamos para que se despertara. ¿Se imaginan, a esos dos mocosos, los mismos de la foto de ahí abajo, que empiezan a gritar (porque seguro que eso no sonaba para nada a un canto) para despertarnos? No sé cómo mi abuela nunca nos empujaba por la ventana. A eso de las 7.50 siempre la ayudaba a tirar de una cadena que subía la cortina de metal. Pasé mucho tiempo de mi vida en la casa de mi abuela. Obachan, la llamábamos, que quiere decir abuelita en japonés. Claro que durante años pensé que ése era su nombre. El negocio era enorme, atravesado por caños donde se colgaba la ropa y otros caños por donde pasaba el vapor, también había dos máquinas cuadradas que ocupaban varios metros y que en su frente tenían pintado "Hoffman". Algo que siempre me pareció curioso, porque mi abuela las llamaba tombler y porque una compañerita mía de primaria tenía ese apellido. El espacio que quedaba entre esas máquinas y la pared era para mí como un territorio oculto, como el bosque oscuro. No sé cuántos juguetes habrán quedado abandonados en ese lugar. El piso estaba cubierto por grandes baldosas negras con piedritas blancas que brillaban a cierta hora de la tarde, justo antes de que mi viejo me pasara a buscar; a un costado, una de esas planchas que parecen una boca de labios enormes, llena de pedales y palancas. Al frente, un mostrador largo de madera, que ocultaban al cliente boletas,
biromes, cajas y perchas de madera con el nombre de la tintorería, The Japan. A un lado, una especie de mueble de donde colgaban grandes láminas de papel madera. La tintorería estaba sobre calle Avellaneda al 400, ahora hay un almacén chino. Para entrar había que subir un pequeño escalón que nivelaba la pendiente que tiene Avellaneda a esa altura. Solía pasar horas ahí sentado, viendo a las hormigas atravesar los valles y montañas de aquellas baldosas amarillas. Cada mañana, mi abuela encendía la caldera, un cilindro alto y negro con un sombrero y unas patas cortitas. Los tubos salían de su espalda y llegaban a esa boca enorme. Con apretar un pedal, el vapor salía de los mismos labios que se hinchaban por la presión. Incluso los días de calor insoportable, el negocio se llenaba de vapor que se te pegaba a la piel. Todo se impregnaba de olor a vapor que, aunque se supone no tiene olor, lo llevo grabado en la pared más profunda de mi cabeza.

Estuve bajando temas porque ahora sé cómo poder subir más música al blog. Entre mucha proquería me bajé estos dos:





Boogie Wonderland de Brittany Murphy y I wish, del mejor, Stevie Wonder.

Ya los escuché tres veces a cada uno y no pude dejar de bailar frente a la computadora.




PD: este pasador es más feo, no? Y encima no termino de entenderlo, pero bueh.

Tuesday, February 27, 2007

Les dejo dos videos de una banda que suena del carajo: Lapsus! Música hawaiana con swing de sobra. Ahí toca la viola mi amigo personal Leo "supe ser jipi ahora soy un gentleman" Amadeo. Espero lo disfruten y visiten su página que la hizo mi única y queridísima Majo "bombachita punk" Abad: lapsus.com.ar




Que llueva.. Que llueva...

impecable

- No te preocupes, ahora nos vamos a pasear. Ni la escuches a ella, que un día de estos la dejamos acá y nos vamos nosotros dos solitos. Que se pudra esa bruja de mierda.
- ¿En serio?
- ¡¿ ?!
- ...
- Sí, en serio.

Acabo de ver Happy Feet por segunda vez en una semana. La película no me parece tan buena en su guión pero la animación y el grado al que se llegó con la generación de imágenes por computadora me hipnotizan. Lograron que unos pingüinos se muevan con una gracia increíble. Uno los ve bailar con sus patitas y dan ganas de bailar también. Y lo que me matan son los pingüinos bebés.

Todo eso no existe. Son sólo unos y ceros escritos por alguien. ¿Qué onda? ¿Hay algo que no puedan hacer? Creo que mientras no hagan un plano muy cercano a texturas, todo lo demás puede ser reproducido por computadora. Y eso me da un poco de miedo y de vértigo.

Seguro que estoy pensando boludeces pero acabo de relacionarlo con los realities, como Gran Hermano. Parece que la onda ahora es exponer lo que se supone más real. Así como la tecnología avanza para que unas animaciones sean iguales a la realidad, la televisión dejó de lado lo expresamente ficcional por la realidad más vacía, mentirosa y patética. Como si la ficción hubiese dejado de ser atractiva. Aún cuando los dos casos se sostienen de un guión, de alguien que escribió un argumento con un proyecto estético, por más feo que sea, el argumento tiene que ser mínimo y esconderse en el centro, detrás de la exposición más cruda. En la superficie, lo que se ve tiene que ser personas lindas con discusiones vacías; animaciones de pingüinos casi reales con ojos azules; fotos fotochopeadas hasta el plástico; prosa que deja de tener vida para convertirse en un gran vidrio polarizado.

Monday, February 26, 2007

luz pinchada

¿Recuerdan esa escena del Hobbit en la que Bilbo y sus enanos tienen que cruzar un bosque tan denso que era siempre de noche? Una vez más, Tolkien hace una descripción increíble. Cuando encendían una antorcha o una fogata todos los insectos del bosque los cubrían con tal profusión que a pesar del fuego volvían a quedar a oscuras. A veces yo me adentro en mi propio bosque oscuro y trato de encender alguna luz pero siempre hay algo que la cubre. Tal vez insectos.
una gota de vix

lima, agua y tres caras o vix de a gotas

En kung fu siempre nos dicen que tenemos que ser como el agua. Saber fluir, ser capaces de adaptarnos y tener la fuerza para golpear. Pero es una perfección difícil de conseguir.

Saturday, February 24, 2007

autoretrato

En un par de semanas cumplo años. Muchos. Anoche trataba de descubrir si había crecido algo en los últimos años, o al menos cambiado un poco. No llegué a ninguna conclusión. Pero en algún punto de ese pensamiento me imaginé en un lugar. Un pasillo que hacia atrás había sido un campo vasto, inabarcable y que ahora no sólo tenía paredes sino también un techo. Y por lo que he visto del pasillo, diría que las paredes, el techo y el piso se acercan cada vez más el uno al otro. Recordé algo leído en matare tu gato, algo acerca de cómo nos fueron quitando lo que éramos. Al, fin surgió una certeza: cuanto más grande me pongo, más chico me siento.

Thursday, February 22, 2007

Para los que vivieron los pocos años de las XT/AT, quiero que recuerden aquel juego maravilloso de los monitores monocromáticos: el Prince of Persia. Llegado un punto, en un nivel avanzado, te encontrabas con un personaje que era igual a tu protagonista y la única forma de derrotarlo era guardando tu espada. Si lo atacabas él te atacaba cual espejo.

A veces me gustaría encontrarte así y cagarte a trompadas.

Seguro de que yo no podría haber sido yo si no fuese por ella, dije:

- Qué bueno que nos existimos.


El otro día me morí y aparecí frente a una puerta. Primero golpeé despacio, por miedo a interrumpir algo. Después, con la palma abierta y con algo más de fuerza. Al final, giré el picaporte despacio y abrí sólo lo suficiente para ver una pared pitada de verde claro. Hola, permiso, dije en voz alta. Nadie contestó, abrí del todo la puerta. En aquel cuarto había libros, llaves, ropa, juguetes, artefactos de todo tipo, billetes y monedas. Lo primero que reconocí fue un globo con forma de Mickey que había soltado cuando era chico. En medio del parque, abrí la mano mientras sentía que el piolín se deslizaba por mis dedos,sólo para ver cómo subía cada vez más alto y se alejaba de mí. También había una camioneta que se transformaba en robot, que había dejado en la sala de espera de un aeropuerto. Colgadas de un gran anillo, llaves de cada una de las casas que habité. Todo lo que había perdido en mi vida se encontraba en aquel cuarto. Una infinidad de cosas con las que no viví.

Entre una columna de libros y otra de discos, había una puerta. Esta vez abrí sin llamar.

Wednesday, February 21, 2007


"Prometeo"

Ayer, mientras disfrutaba un buen momento de alegría, se me ocurrió algo genial, algo tan gracioso que me dolieron las abdominales y los músculos de la cara durante un buen rato. Lo voy a poner en el blog, me dije. No te olvides de esto así lo pongo en el blog. Y, claro, ni me acuerdo de lo que era. Pero la foto está linda, ¿no?

PD: ¿se imaginan si prometeo hubiese tenido un encendedor? Nuestra cultura en vez de nacer de mitos de mortales que les roban a dioses para después ser castigados por la eternidad, hubiese nacido en un simple "¿me convidás fuego?". Estamos donde estamos por falta de timing.

Tuesday, February 20, 2007


"Vos no sos más que una conversación que no puedo mantener conmigo"




(plagiado de un anónimo de la net)


De Gran Hermano 2007.
Me da risa, vergüenza, tristeza, pena y todo a la vez. De todas formas, lo de marxisismo es genial.

Monday, February 19, 2007

El inodoro de la conciencia

Después de dos años de estudio y siete de encierro, científicos perdidos en Parque Chas concibieron un dispositivo que permitiría a los usuarios deshacerse de todo vestigio de conciencia. La máquina, construida en titanio, revistas Gente, vino en tetrabrick, conservas vencidas y un inodoro, fue pensada para cinco usuarios simultáneos. "Cuando hablamos de conciencia" explicó uno de los sobrevivientes "no nos referimos al estado de vigilia sino a toda la mezquindad impuesta". Miedos, culpas, tabúes, estéticas, proporciones, toda literatura podría diluirse y ser arrastrada con sólo tirar la cadena. "Por ahora hemos logrado un lapso de cinco minutos", aseguró el otro sobreviviente. Trescientos segundos de sinceridad extrema causaron tres muertes (un suicidio, un parricidio y una muerte súbita), dos violaciones, un poema -considerado el mejor de las letras castellanas-, un álbum de punk rock, la primera República Marxisista de Parque Chas, intoxicación por duraznos en almíbar, una declaración de amor y el fly que provocara la muerte súbita del enamorado.
El otro día me enteré, tarde, lo sé, de que una parte de Bolivia Construcciones (Premio La Nación del año pasado) se lo habían choreado a otro libro. ¿Cómo podés robar treinta páginas si escribiste las otras doscientas? Por alguna razón, le encuentro más sentido a robar un libro entero. Pero si ya hiciste el laburo de escribir cuatro quintos o más, ¿para qué copiar un pedacito?

Sunday, February 18, 2007


"Al fin"




Botánico, domingo dos de la tarde, día de sol precioso, me encontré con esta imagen.


bajón de las tres de la mañana

Bajón de las tres de la mañana.

Soy un panda.

Saturday, February 17, 2007

Necesito un corazón nuevo.

Friday, February 16, 2007

Llegado un punto,
la necesidad de acariciar esa mejilla
se convierte en hambre.
Un hambre que, si no se satisface,
te condena a la inagotable soledad de la cobardía.

Thursday, February 15, 2007

Por suerte tengo a mi vecino que ve Gran hermano a todo volumen para comprobar que no dejamos de ser patéticos.
Si si, The Police volvió a juntarse. Estoy seguro de que dijeron "bueno, vamos a chorear los últimos morlacos de nuestra carrera". Y yo estoy más que agradecido. El regreso empezó con los grammy y esperamos que termine en Buenos Aires. No me importa cuánto me quieran afanar, estoy dispuesto a pagar lo que sea.

Les dejo los videos de los Grammy y de un recital del ´80. El mismo tema con 27 años de diferencia. Aunque perdieron algo de metal, todavía llevan sangre por las venas y son unos músicos de la puta madre. No se puede creer el batero. Ese chabón todavía es de lo más groso que haya visto. Por cierto, el hijoputa de Sting debe tener un pacto con el diablo. Yo me creo inmortal pero este tipo es Dorian.



Ayer, porque soy un boludo y por otras razones más aburridas de explicar, dejé olvidada mi mochila en la silla de un bar. A esto hay que agregar que recién volví una hora más tarde al lugar y que la silla era de las mesas de la calle, sobre avenida Diaz Velez por donde pasan bocha de personas. Dentro de la mochila tenía la cámara digital y la analógica, tal vez mis únicos bienes de capital. Pero claro, soy Mata, una de las personas con más suerte en el mundo, con lo que la mochila seguía ahí, como cansada de esperarme.

Wednesday, February 14, 2007

Una vez Majo me mostró una agenda que usaba hacía varios años. Entre sus hojas tenía un meil mío. Era un meil que le escribí hace unos (pah, salado) ocho años, donde le cuento que estaba escribiendo un cuento acerca de mi viejo. Sentí cómo yo dejaba mi cuerpo desinflado para volver a vivir el momento en que había escrito ese meil. Tuve que inventarlo, porque no lo recordaba. Pero igual fue flashero y me llegó al alma. Con el tiempo ese cuento se convirtió en una novela: Gaijin.

Gracias, Majo.
Quiero hacer algo que suena yanqui, tal vez por todas esas películas boludas que vi. Taba pensando en hacer una cápsula de tiempo. Poner en una caja cualquier cosa que se quiera y sólo abrirlo veinte años más tarde. Así no permitimos olvidarnos de quiénes fuimos.


¿Qué pondrían ustedes?

Ni pregunten dónde está el resto de la paloma.

Cromosoma de luz




Industria Argentina




Una galaxia y una bombita

Tuesday, February 13, 2007

Me sirvo un vaso de leche para comer las tres galletitas Frutigran de Salvado que se le permite a cualquier ser humano. Las primer galletita le da sentido a la vida, la segunda galletita te devuelve vida en estado puro y ahí es cuando te preparás para que éste día también valga la pena, agarrás la tercera y te prometés que va a ser la última. Pero en el fondo del vaso aún queda algo de leche, claro que esa galletota no entra toda en la leche que queda, sólo la mitá. Como uno es inteligente lo come por mitades. Sólo para darse cuenta de algo que ya sabía iba a suceder: la leche que queda no es suficiente para la segunda mitá. Entonces uno se sirve un poco más pa que no flate. Y es tan evidente la trampa del maldito de Belcebú. Porque cuando mojamos la mitá que queda de nuestra vida piadosa y disfrutamos esa masa que se desace en la boca, nos damos cuenta de que sobró leche. Y todavía quedan Frutigran en el paquete y otro paquete entero. Por suerte es el último saché de leche que queda en la casa.

Monday, February 12, 2007

Éramos tan jóvenes...
y después vino la devaluación.








Seguimos con la nostalgia, de escuchar tu risa loca... de sentir junto a mi boca...

En fn.
Shhh. No levantemo la perdíii. Esta foto no la puede ver nadie. Shhh, tené cuidado, che. Guardá, guardá que ahí viene alguien. Hacete el boludo. Shhh....

Sí, lo sé, soy un animé.


Y ésta es mi vieja. La recién recibida Dra Regina Arakaki.
Hoy fui a lo de mis viejos a ordenar el depósito de basura en el que, durante los últimos diez años, fue convirtiendo el el quincho de la casa. Encontré varias cosas que ni siquiera recordaba, entre ellas: un reloj, un teg, un inflador de ruedas de bicicleta, un poster de Yoda y varias fotos.
La maldita nostalgia se me enredó las piernas y choqué de frente contra algo duro. En fin.

De todas formas, lo que quería comentar es algo acerca de la magia. Me di cuenta de que las cámras analógicas, las viejas y queridas 35mm, captan mejor la magia de la imagen. Hay algo que a las digitales se les pierde y no sé bien qué es. Algo de la luz, no logran ver esos hilos en la luz, no logran captar la textura de la luz. Las putas cámaras digitales nos hacen creer que la luz no puede tocarse. Y eso es triste.








PD: sí, lo sé, monotemático. En esa época, cinco, seis, siete años atrás, yo era monotemático.

Saturday, February 10, 2007

Bien bien. Desde que se fue mi familia rusa, volví a cocinar, volví a hacer cenas en casa, volví a tomar vino frente a mi ventana, volvió un kilo que había perdido y volvío mi acidez estomacal. Por suerte, mi nueva compañera de casa es una buena compañera para estos menesteres. Lo que sí, aún no ha vuelto la inspiración ni un clima fresco que propicie buenos textos. So, aim sori.

Wednesday, February 07, 2007

Listo, me quedé sin excusas. No more russians, ahora tengo el otro lado de la guerra fría. Se llama Maya (May) y quiere ser escritora.

Monday, February 05, 2007

A causa de todo el spam que está entrando al blog, voy a tener que poner esa cosa molesta en los comentarios. Por favor, sepan disculpar.
Conversación telefónica con mi ex:

- ¿Y qué hiciste ayer?
- Cené con un amigo.
- Ah, ¿si? Un amigo, ¿no?
- Sí, un amigo.
- Claro.
- De verdad. Éste es un amigo a secas.

Sunday, February 04, 2007

Por primera vez en nuestras vidas, mi buena amiga Paula y yo nos distanciamos a extremos opuestos en nuestras opiniones. A ella, Hijos del hombre le pareció una porquería, a mí me encantó. Tengo que reconocer algo de verdad en una parte de sus afirmaciones, pero de todas formas me sigue pareciendo una gran película.

Saturday, February 03, 2007


Ser tan boludo duele en el cuerpo.

Friday, February 02, 2007

- ¿Qué dirías ahora?
- ¿Ahora? ¿A quién?
- No sé. Al mundo.
- ...
- ...
- No te entiendo.

Qué feo cuando te sacan la ficha.

Thursday, February 01, 2007


Como era de esperar, tengo que seguir esperando. Me pidieron una prórroga hasta el lunes y la concedí. Sí, yo también estoy harto.


Por suerte, no bastan las palabras.

Tuesday, January 30, 2007



En Almagro, a unos seis metros bajo el nivel de la calle, entre varios carriles de vías de tren, hay una casa. Paso varias veces a la semana pero nunca vi que nadie saliera o entrara de ella, a pesar de que a veces se abren o cierran ventanas, no logro distinguir la mano que empuja o que tira. Recién el otro día, pasé al atardecer y vi un perro sentado en la entrada.

Monday, January 29, 2007

Ayer fui a una fiesta con muy buena onda, mesa de ping pong y pileta climatizada. (gracias Marianita) De esos eventos de los que uno no quiere que se terminen. A pesar de que disfruté toda la noche de mi propia existencia, no logré ser feliz. Extraño, ¿no? Yo siempre pensé que la felicidad estaba en estrecha relación con disfrutar de la vida. Pero parece que no es así. Como sucede en el universo, los ingredientes no son la comida, las palabras no son el relato, las partes no son el todo. Lo que falta es magia. Estos días ando con poca magia.

Bueno, lo que en realidad quería contar es que por acostarme tarde, dormí varias dosis de siesta con un resultado de unas 16 hs de sueño. Y de todo eso recuerdo un sueño muy triste. Uno que me hizo llorar en sueños como nunca lloré en mi vida. No sé si alguien vivió alguna vez un llanto sin fronteras, que parece salir de todo el cuerpo como una transpiración de pura tristeza. De rodillas sin poder soportar el peso de las lágrimas, sentía que nunca más iba a poder tenerme en pie. Hace años, quince, tal vez, que no lloro, que no logro llorar. Nunca puedo descargarme por esa vía, apenas se me caen algunas lágrimas pero no mucho más. Ahora pienso que mientras lloraba en sueños , tal vez también lo hice en la realidad. Ojalá haya sido así.

Tengo a mi pequeño espacio algo descuidado. Este mes me tomé vacaciones de algunas cosas, entre ellas el blog. Tampoco cocino mucho, ni escribo, ni practico kung fu, ni nada. Y sí, me pone un poco triste pero le puse fecha límite. Todo coincide con que mi casa se transformó por unas semanas en refugio para rusos y eso hace que tenga una gran excusa tangible para no hacer cosas y pasarme todo el día encerrado en mi cuarto planeando algo para estar fuera de la casa. Pero como dije, esto se termina el primero de febrero.

Por suerte, las excusas también vienen con fecha de vencimiento.

Friday, January 19, 2007


El primer libro que leí de Haruki Murakami, escritor posmo japonés, fue Al sur de la frontera, al oeste del sol y me pareció una mierda: best seller postmoderno. Mi hermana me regaló para una navidad Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y tuve que reconocer que no sólo es un postmoderno asquersoso pero que a veces le sale escribir. Ahora estoy leyendo Kafka en la orilla y, ante mi horror, me doy cuenta de que hay algo de su postmodernidad que me gusta. No sé bien qué es.

Tengo una traducción bastante mala de Kafka en la orila, el tipo se pone explicativo, a veces incluso denso, y aún así su historia se abre paso a través de las propias limitaciones del autor. Eso me parece increíble. La historia es tan poderosa que rompe todos los obstáculos que le ponen en el camino. Tal vez lo mismo se puede decir de Gaijin. Mis limitaciones, al fin y al cabo, fueron vistas como virtudes porque la historia que me tocó contar era demasiado poderosa.

Creo que la verdadera virtud del tipo, además de la construcción de sus personajes que es de admirar, es su capacidad de unir historias a través de los eventos. Ahora que pienso es algo así como la relación sincrónica de la que escribí hace poco. Los dos libros que me gustaron tienen esto: las historias de sus personajes se unen no a través de la causalidad sino del sincronismo. Murakami tiene el talento de mostrarnos esa relación, engatusarnos (bien usada esta palabra, el tipo es fan de los gatos) y hacer que nuestras mentes positivistas le vean su lógica.

Sí, parecen estar cerca.

Thursday, January 11, 2007


Ayer fui al cine y vi una de las mejores películas que haya visto en mucho tiempo: Los hijos del hombre. No les cuento el argumento porque seguro ya lo conocen. No sé si es porque quedé anodadado (y anudado al tratar de escribir esta palabra) pero no pude encontrar nada para criticarle. La historia es muy buena, los actores son muy buenos, la música es muy buena y la forma en que está filmada es increíble. Todavía no entiendo cómo lograron filmar esas secuencias. Cuando la vean, fíjense todos los planos secuencia (asi se llama, no? cuando la cámara no corta) que hay en escenas muy difíciles de filmar. Sólo tendría que haber dicho que la película me llegó al alma. Si pueden, vayan al cine; si no, bájenla, cópienla, piratéenla pero no dejen de verla.

Monday, January 08, 2007






Con mis amigos solemos utilizar la modalidad de trueque: yo compro los ingredientes, vos cocinás; yo cocino, vos lavás los platos; yo compré el vino, vos bajá a abrir; yo te enseño a manejar vos me hacés el traje de bruce lee y así. En este caso fue: yo te hago las fotos, vos me das esa bicicleta que nunca usás.

Por cierto, ella es Aysel, bailarina árabe y profesora de danza árabe. Ya la había presentado pero no está mal volver a pasar el chivo.

Ayer leí algo del I Ching. Creo que nunca me hice tirar las monedas pero ayer después de cenar leí el prólogo que escribió Jung (el piscólogo). Decía algo interesante. En la antigua cultura china no veían tan clara la relación entra la causa y el efecto; en cambio, sí podían ver una relación sincrónica de los eventos. Es decir, que todos los eventos del universo que ocurren en un momento dado tienen relación entre sí. Por eso cuando tiramos las monedas, la forma en que caen es representativo del estado en que nos encontramos en ese momento. Algo a lo que le encuentro bastante sentido. En base a esto hoy empecé a escribir un cuento. De un tipo que vive en la la línea del tiempo (causalidad) y una mina que vive en la línea de los eventos (sincronismo). Claro que se me hacía muy difícil seguir a la mina por eventos, así que los reemplacé por el espacio. Entonces tenemos a un tipo que se mueve en el espacio para poder seguir a la mina y una mina que se mueve en el tiempo para poder seguir al chabón.
Llegué a un punto que está difícil de resolver, cuando tengo que explicar toda esta teoría que se esconde detrás del cuento. Ahí les va los primeros fragmentos recién saliditos del horno.

Un domingo por la tarde salí a caminar por el barrio de Once; con los negocios cerrados y las calles vacías, de aquellas veredas surgía algo gris que disfrutaba como un café junto a la ventana de un bar. Al llegar a la esquina de Paso y Perón, vi cruzar a una chica, la mitad de su cara cubierta por el pelo negro y lacio y la mirada fija en el piso. Lo primero que me llamó la atención fue que sus piernas no se movían en la misma dirección que su andar: una vez giró a su izquierda pero sus pasos continuaron el movimiento como si nunca hubiese doblado en la esquina. La seguí durante dos cuadras hasta que me harté de caminar tan despacio y decidí adelantarme. Cuando pasé junto a ella dijo hola. Hola, dije después de detenerme y girar. Una expresión de alegría, tal vez de gratitud, se dibujó entre las lágrimas que caían de sus ojos verdes. Pero ella no se detuvo. Por favor, caminá conmigo, dijo. Por la urgencia en su voz creí que la seguían, que querían lastimarla. Algo que hizo pensarme héroe por unos minutos hasta que comprendí que no existía perseguidor alguno; tendría que buscar otra forma de demostrar mi valentía.

Seguimos por Perón hacia el centro. A medida que avanzamos, la expresión en su rostro se relajó, aunque seguía atenta a cada uno de sus pasos. Me llamo Julia, dijo y sonrió. Hola Julia, yo soy Mata, dije, ¿para dónde vas? Pensó durante unos segundos y señaló hacia delante. Qué bien, yo también voy para allá. En la siguiente cuadra encontré un kiosco abierto. Me detuve a comprar cigarrillos pero ella siguió caminando. No, por favor, no te pares. Su pedido me pareció algo exagerado. Compré paquete de diez y un chocolate para ella. Cuando me dieron el vuelto, Julia ya no estaba. Caminé apurado hasta la esquina pero no se la veía por ninguna parte. Volví, pregunté al kiosquero si no la había visto, fui hasta la otra esquina pero no había nadie. Tal vez, el perseguidor existía en realidad y yo había sido un estúpido. Por un segundo creí verla a una cuadra de distancia, corría en dirección hacia el centro. Yo también corrí hacia allá pero una vez más estaba solo. Avancé una cuadra hasta que escuché que alguien a mi espalda me llamaba. Era Julia que, a pesar de que avanzaba despacio, parecía agitada. Pensé que te había perdido, dijo y entonces supe que me había enamorado.

Julia me contó que era la primera vez que estaba en Buenos Aires, alguien le había dicho que los mejores momentos de su vidas los había vivido en aquellas calles. Su acento era tan porteño como el mío, supuse que sus padres eran argentinos. Quise saber dónde había nacido pero me miró como si no entendiera mi pregunta. Tal vez no quería contarme. Cuando llegamos a Callao, el semáforo se puso en rojo, los autos comenzaron a moverse y a pocos metros se veían dos colectivos que avanzaban rápido. Julia bajó al asfalto y siguió con su paso tranquilo. Desde la vereda vi cómo los autos pasaban junto a ella y los colectivos hacían que su pelo se levantara por el viento. Al fin me decidí y corrí hacia la otra vereda. ¿Estás loca?, no pude evitar gritarle. ¿Por?, dijo y pensé que se burlaba pero la pregunta era sincera. Porque casi te matan, dije resignado. Me miró sin entender; tal vez era cierto que no era de la ciudad. No me iban a atropellar, dijo al fin, era muy poco probable.

Siempre fui torpe para encarar mujeres. Y cuanto más me gustan, mi torpeza se agiganta hasta hacerme sentir vergüenza por adelantado. Algo que siempre me ponía triste. ¿Querés?, pregunté mientras le ofrecía chocolate. No, gracias, pero un cigarrillo me fumo, dijo. Encendí su cigarrillo y después el mío. ¿Hasta cuándo estás en Buenos Aires?, pregunté. Me miró como si no comprendiera mis palabras. ¿Qué día te vas?, insistí. No sé, dijo al fin. ¿En cuánto tiempo llegamos al río?, preguntó. Miré sus pasos cortos y lentos y calculé que faltaba poco menos de una hora. Entonces me voy en una hora, dijo, me gustaría que me acompañes en este tiempo que me queda. No quise preguntar más, algo en su tono de voz me hizo temer lo peor. Si pensaba tirarse al río, lo dijo con una tranquilidad de quien lo sabe inevitable. En ese momento mi tristeza se convirtió en desesperación y la desesperación en valentía. ¿Nos sentamos a tomar un café?, pregunté después de asegurarme de llevar dinero conmigo. No puedo, dijo, si no quiero quedarme sola no puedo detenerme.

Thursday, January 04, 2007



Y sí, seguimos salvando mujeres.

Sunday, December 31, 2006


Son las siete de la mañana y acabo de pasar las últimas seis horas viendo Lost. Maldita adicción. Déjenme saliiiiirrrr.

Friday, December 29, 2006


Todo esto para sentir otra piel.


Los monstruos son monstruos porque sólo
saben rugir su necesidad de amor.
Yo soy yo porque apenas logro susurrarla.

Thursday, December 28, 2006

Cada vez creo más que alguien, con mucha influencia sobre el azar del universo, me quiere mucho.

Monday, December 25, 2006

Me comí una banana y estoy cocinando ságunches de lomito. Acabo de llegar. Son las cinco de la mañana. Es navidad. Traté de hacer algo pero al final volví a casa. Igual se siente bien: vi a Majo, la única persona que quería encontrar.

Me levanto en seis horas pa seguir comiendo.

Sunday, December 24, 2006


Esta mañana me levanté y camino al baño vi la pila de platos sucios junto a ollas con salsa y bandejas con restos de las pastas que cociné anoche. Hay mucho que ordenar y limpiar. Y estoy solo en la casa.

Saturday, December 23, 2006



Algo en esta noche se siente así.


Me gustaría estar durmiendo.





Majo se mudó.