Wednesday, April 30, 2008

Ayer me llamaron para ir al cumpleaños de un amigo pero dije que estaba ocupado. Estaba intimando en la cama con Alan Pauls y todos sabemos que no es fácila abandonar a un tipo así.
A esta altura, ya nos entendemos mejor con el muchacho. Veo que es talentoso además de, como dijo Ausencia, lindo. Eso que antes sentía como abuso de la prosa, ahora lo comprendo como una larga degustación. Al tipo le gustan las palabras (por lo que se ve, las suyas más que ninguna) y las mantiene en la boca como un vino de cien pesos, o de cien euros, más bien. Convierte la narración en un fluir constante, en una música llena de violines y clarinetes. Y todo bien con la música y los clarinetes pero a veces me embola. No todo lo que se dice merece ochenta analogías y comparaciones. A veces con decirlo en una oración es suficiente y también la mejor elección que se puede hacer. Cierto es que yo suelo excederme en la síntesis, pero este tipo se excede para el otro lado.
Aún así, me gusta. Los personajes me gustan. Me gusta el cliché del amor. Supongo que todos nos sentimos identificados con la historia de corazones rotos.
Mientras leo (todavía ni llegué a la mitad) no puedo dejar de recordar a mi Sofía y al Rímini que yo era.


kilombo de relfejos

1 comment:

paulenka said...

así me gusta, m. mejorando.